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La verdadera historia de la científica sin estudios que descubrió los coronavirus Olvidada por el paso del tiempo, el trabajo de la viróloga escocesa June Almeida hace más de medio siglo está siendo clave a la hora de combatir la pandemia de la Covid-19. Carlos Megía | 26 Abr 2020 23:59

https://smoda.elpais.com/moda/actualidad/june-almeida-cientifica-descubridora-coronavirus/

Un artículo muy recomendable para quienes seguimos la pista de la participación de las mujeres en la ciencia.

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La página web "Mujeres de Ciencias" está disponible en la siguiente dirección:

http://www.catedu.es/MujeresDeCiencias/

En las distintas pestañas del menú se puede acceder a las secciones:

- Biografías (mujeres en Biología y mujeres en Física y Química)

- Imágenes (fotografías, dibujos, manuscritos)

- documentos de Filosofía de la ciencia

- documentos de Historia de la ciencia

- Instituciones y redes

- Estatus actual

- Publicaciones del grupo de investigación GENCIANA

próximamente página web

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Pedimos disculpas por la falta de actualización de este blog. Desde hace unos meses estamos trabajando para ofrecer en forma de website la información que aquí se proporciona (y bastante más). Aquí mismo proporcionaremos la dirección en cuanto esté preparada para colgarla. Saludos a todas las personas que habéis visitado el blog, y esperamos que os guste la website.

Elizabeth Helen Blackburn (1948 - )

Elizabeth Helen Blackburn (1948 - )

Elizabeth Helen Blackburn fue la primera persona en estudiar los "telómeros", extremos de los cromosomas de las células eucariotas que son necesarios tanto para el control de la división celular como para mantener la integridad y estabilidad de los cromosomas. Durante su estudio de los telómeros, Elizabeth Blackburn descubrió la "telomerasa", enzima que forma los telómeros durante la duplicación del ADN. La enzima telomerasa está relacionada con el reloj biológico que controla la edad de las células: la escasez de telomerasa hace que en cada división celular los telómeros se acorten, de manera que transcurrido un cierto número de divisiones las células se vuelven incapaces de dividirse y mueren. Normalmente las células van dejando de fabricar telomerasa con la edad. Sin embargo, las células cancerosas fabrican mayor cantidad de telomerasa, por lo que estas células viven más tiempo y son capaces de dividirse más (formación de tumores). La telomerasa descubierta por Elizabeth Blackburn tiene por tanto relación con los procesos de envejecimiento celular y también con el cáncer, dos hechos importantes para la biología básica y la medicina. El descubrimiento de Blackburn puede permitir encontrar sustancias capaces de inhibir la acción de la telomerasa, que ayudarían en el tratamiento contra el cáncer, así como en la erradicación de las infecciones fúngicas que tienen lugar en pacientes inmunodeprimidos.

Nacida en Hobart (Tasmania) hija de una pareja de médicos, Elizabeth Blackburn estudió Bioquímica en la universidad de Melbourne (Australia), y en  1975 obtuvo su doctorado en Biología Molecular por la universidad de Cambridge (Inglaterra); su tesis doctoral trató de la secuenciación de ácidos nucleicos. Entre 1975 y 1977 trabajó en la universidad de Yale gracias a una beca postdoctoral; allí comenzó a estudiar la estructura de los telómeros junto con John Gall. Desde 1977 trabajó en la universidad de California en Berkeley, donde estudió con Jack W. Szostak el comportamiento de los telómeros en diversos organismos. En 1984, Elizabeth Blackburn y Carol W. Greider descubrieron la enzima telomerasa, y en 1985 consiguieron aislarla y comenzaron a crear telómeros artificiales para estudiar el control de la división celular. En 1986 Blackburn consiguió en esta universidad una plaza como profesora y directora de laboratorio. Después de 13 años en la universidad de California de Berkeley, en 1990 se trasladó a la de San Francisco, donde ha trabajado en dos departamentos: bioquímica-biofísica y microbiología-inmunología. En 1993 fue nombrada directora del departamento de Microbiología e Inmunología, siendo la primera mujer en tener un puesto semejante en la universidad de California. Actualmente es profesora del departamento de Bioquímica y Biofísica y jefa del Laboratorio Blackburn, líder mundial en la manipulación de la actividad de la telomerasa en las células.

Elizabeth Blackburn es presidenta de la Sociedad Americana de Biología Celular, y pertenece asimismo al Instituto de Medicina norteamericano y a la Royal Society de Londres. Entre los muchos premios que ha recibido se encuentra el Premio Eli Lilly de Microbiología (1988), el premio de la Academia de Ciencias norteamericana en Biología Molecular (1990), el de la Fundación Gairdner (1998), el Premio Australia, la Medalla de Honor de la Sociedad Americana contra el Cáncer, el premio Alfred P. Sloan de la Fundación General Motors de Investigación contra el Cáncer (2001), el 26° premio anual Bristol-Meyers Squibb de investigación contra el cáncer, y el premio Dr. A. H. Heineken de Medicina. En 1999 fue nombrada "Científica del Año" en California, y en 2005 obtuvo la Medalla Benjamin Franklin en Ciencias de la vida. En 2006 recibió, junto con John Gall, Jack W. Szostak y Carol Greider, el premio Lasker de Investigación Médica Básica, uno de los premios científicos más prestigiosos. En 2007, también junto a Gall y Greider, ha recibido el premio Louisa Gross Horwitz, otorgado anualmente por la universidad de Columbia por descubrimientos en Bioquímica o Biología básica.

Durante su estancia en Inglaterra, Elizabeth Blackburn conoció al quien sería su marido, John Sedat, que también estudiaba biología molecular en Cambridge y es actualmente es profesor de bioquímica y biofísica en la universidad de California en San Francisco. Casados en 1975, tuvieron a su único hijo, Benjamin, en 1986, el mismo año en que Elizabeth era nombrada catedrática en la universidad de Berkeley. Blackburn ha escrito diversos artículos en relación con la maternidad, en los que ha defendido la importancia de dedicar suficiente tiempo al cuidado de los hijos o hijas. En "Balancing Family and Career: One Way That Worked", Blackburn declara que toda mujer tiene derecho a elegir una carrera sin miedo a ser discriminada por su posible maternidad: "No tiene sentido que la carrera profesional esté cerrada a una mujer a causa de una situación temporal".

Bibligrafía

Diego Lopes de Oliveira. 12 Científicas del Siglo XX. Elizabeth Helen Blackburn: el camino al telómero. El País - Salud, p. 7, 12 enero 2008.

http://www.californiasciencecenter.org/GenInfo/NewsAndEvents/SpecialPrograms/ScientistOfTheYear/PastSotY/Bios/Blackburn.php

http://www.bookrags.com/biography/elizabeth-helen-blackburn/

 

MARGARITA ASTRÁLAGA

MARGARITA ASTRÁLAGA

 

Bióloga de nacionalidad colombiana, especialista en Desarrollo Regional y Gestión Ambiental. Ha trabajado en el marco del Programa Océanos y Zonas Costeras del PNUMA (Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente basado en Nairobi, Kenia), en la Convención CITES (Comercio Internacional de Especies de Fauna y Flora Amenazadas), y en la Secretaría de la Convención de RAMSAR (Convención Relativa a los Humedales de Importancia Internacional especialmente como Hábitat de Aves Acuáticas), ocupando el cargo de Consejera regional para las Américas y Responsable temática para las zonas costeras y los océanos.

 

Desde diciembre de 2006 es Directora del Centro de Cooperación del Mediterráneo de la UICN (Unión Mundial para la Conservación de la Naturaleza) situado en Málaga. Entre las prioridades del programa 2009-2012, destaca el programa específico de África norte por sus características especiales, en relación con la agricultura y el importante papel de los humedales de Mauritania y Marruecos como puntos clave para guardar la fauna.

El pasado mes de Agosto Margarita Astrálaga participó en el curso "Geopolítica del Agua" de la Universidad Internacional de Andalucía, con la conferencia "El agua en el Mediterráneo", en la que destacó dos de los principales problemas actuales en relación con el agua: la cantidad de agua que se pierde en los cultivos de regadío en los países mediterráneos (entre el 25 y el 85 por ciento del agua utilizada, unas pérdidas similares a las de los países en vías de desarrollo), y el elevado volumen de agua dedicado a un desarrollo turístico insostenible. Los problemas hídricos se agravarán debido al cambio climático, pues el calentamiento global hará consumir mucha más agua. Margarita Astrálaga defiende un uso sostenible del agua, que debe ser valorada como un bien fundamental que debe ser protegido para las próximas generaciones.

 

Entrevistas y noticias relacionadas con Margarita Astrálaga:

http://www.iucn.org/places/medoffice/noticias/12_med_es.htm

http://www.huelvainformacion.es/143199_ESN_HTML.htm

http://www.bg.profes.net/

ACERCA DE NETTIE MARIA STEVENS

ACERCA DE NETTIE MARIA STEVENS

 

            A menudo me he preguntado por qué tardo tanto en publicar en este blog la biografía de Nettie Maria Stevens: la primera que investigué, la más querida, la que me sirvió de referencia y consuelo mientras realizaba una tesis que empecé con 38 años - bueno, me decía, ella terminó la suya con 42 (al final la presenté con 44, no conseguí alcanzarla, pero casi). Seguramente esa es la razón, que la historia de la historia de esta mujer tiene más que ver conmigo que otras historias.

            Por eso no puedo arriesgarme a contarla mal, y me resulta difícil hacerlo en pocas líneas. Hasta ahora, ninguno de mis intentos me ha llevado a un texto con el que me quede conforme. La escribí, más extensa, para el libro "El descubrimiento de los cromosomas sexuales": allí pueden encontrarla entre las páginas 228 y 260, así como las referencias de publicaciones anteriores sobre ella, en las que basé mi trabajo. Pero también allí dejé mucho sin decir. Y eso que, si miran el índice onomástico, encontrarán que su nombre aparece en numerosas ocasiones a lo largo de todo el libro. En realidad, todo el libro tiene que ver con ella. Su foto debería encontrarse en la portada, como deseé y propuse, y si no está allí es por razones técnicas (no conseguí una copia con suficiente resolución); la foto la encontrarán, eso sí, en el apéndice gráfico.

            No me convence ningún resumen de la biografía de Nettie Maria Stevens porque no sería justo contarla sin explicar la importancia de su trabajo científico, sin contrastar las ideas científicas sobre la determinación del sexo antes y después del descubrimiento de los cromosomas sexuales, sin hacer algunas consideraciones sobre el nacimiento de la genética cromosómica y el Premio Nobel a Thomas Hunt Morgan. Ni tampoco puede valorarse sin conocer el contexto de las mujeres que estudiaron y trabajaron en las ciencias del siglo XIX, y de las redes de apoyo con las que consiguieron que otras mujeres estudiaran en universidades de todo el mundo. De la misma manera que el trabajo científico de Stevens se encuentra en el corazón mismo de la revolución de la biología y el nacimiento de la genética, la historia de esta científica forma parte de una de las épocas más ricas en la historia de las mujeres científicas.

            Con una foto de Stevens y una referencia a su apellido comencé este blog hace poco más de un año. El nacimiento de este blog tiene también que ver con esta historia de un nombre que se aprende, como tantos, en las asignaturas de ciencias, y que, como tantos, imaginamos con caracteres masculinos. Con la revolución personal y política que implica asociar el sexo femenino a un nombre conocido en las ciencias. Con el cambio de imagen de la ciencia que se produce al introducir la imagen de un rostro como el de Stevens. Esto quise explicar hace unos años en un congreso de AEIHM (Asociación Española de Investigación Histórica de las Mujeres). Mientras sigo intentando resumir en pocos párrafos la biografía de mi científica preferida, les dejo con parte del texto de la ponencia que presenté entonces (y que no se publicó).

LAS BIOGRAFÍAS de las CIENTÍFICAS

LAS BIOGRAFÍAS de las CIENTÍFICAS

En la historia de la ciencia de más amplia transmisión, las biografías se presentan estrechamente ligadas a la cuestión de la autoría y la "prioridad de descubrimiento", aspecto que les da una relevancia particular. La propia transmisión de las ciencias se encarga de resaltar los nombres, la labor realizada y el conjunto de circunstancias que rodearon la vida de los científicos que hicieron planteamientos o descubrimientos interesantes. Sus nombres y algunos otros datos permanecen ligados a leyes, principios y teorías que constituyen contenidos obligados en el aprendizaje y enseñanza de las ciencias. Sin entrar a discutir cuál pueda ser el valor pedagógico de tales datos, podemos asumir que forman parte de nuestra cultura general y de nuestra formación científica, y que están presentes, por tanto, en nuestra forma cultural y personal de concebir el mundo.

Para muchas personas que se acercan a las ciencias, las biografías producen un efecto de empatía, de acercamiento entre quienes estudian un tema y quienes lo estudiaron con anterioridad. De esta misma empatía nace a veces la investigación biográfica. La pasión compartida por el objeto de estudio nos pone en relación con personas distantes en el tiempo, que se hacen entonces cercanas y necesarias. Mas teniendo sólo a mano la historia oficial que la ciencia transmite, la posibilidad de compartir nuestra pasión está bastante limitada, casi exclusivamente, a personas de sexo masculino. Los nombres y biografías de las mujeres científicas no aparecen con demasiada frecuencia, no en la medida de su existencia y aportaciones. Esto, sin que sea novedad decirlo, es una novedad para cada generación de estudiantes de ciencias. Así, durante el proceso de formación científica se transmite una potente imagen de masculinidad, dominante cuando no exclusiva. Una imagen que es percibida con claridad por las niñas y niños y a la que progresivamente se acostumbran las jóvenes, siendo así un importante elemento pedagógico para mantener las condiciones de dominancia masculina.

La imagen de masculinidad que la historia nos proporciona de la ciencia es una fuerza poderosa para su  autoperpetuación. Milagros Rivera (1998) alude a esta imagen en el prólogo al libro "Autoridad científica, autoridad femenina" con las siguientes palabras: "El mundo de la ciencia moderna y contemporánea, el mundo que nace con el Humanismo y el Renacimiento, ha sido descrito en nuestra época como un mundo sin mujeres". La imagen que la historia de la ciencia nos viene proporcionando es bastante parecida a la de una fotografía o un listado de un cuartel de soldados. Podemos percibir su impacto de una forma visual utilizando algunas fotografías de los núcleos de investigación de los dos últimos siglos reproducidas en publicaciones de historia de la ciencia. En ellas veremos generalmente grupos de caballeros entre los que a veces se incluyen, en distinta posición y número según lugares y épocas, unas pocas señoras.

Tomemos como ejemplo una fotografía tomada en el  Marine Biological Laboratory (MBL), un laboratorio norteamericano fundado en 1888 donde se enseñaban y practicaban novedosas técnicas de embriología y citología. Fue tomada en 1930, y en ella aparecen, entre otros, T. H. Morgan (1866-1945), considerado "padre" de la genética cromosómica, y Antonio de Zulueta (1885-1971), uno de los principales científicos republicanos españoles. La fotografía aparece reproducida en una artículo biográfico sobre Antonio de Zulueta escrito por su discípulo Fernando Galán, y el pie de foto reza: "El Prof. Antonio de Zulueta en 1930 durante su permanencia en el Laboratorio del Prof. Morgan (...)". La fotografía representa un núcleo exclusivamente masculino de investigadores en un laboratorio dirigido por un eminente científico norteamericano, y encaja a la perfección en la imagen mental que nuestra formación científica nos ha sugerido de la ciencia.

Existen sin embargo otras imágenes posibles del mismo laboratorio. La segunda fotografía fue tomada en 1897, es decir, más de treinta años antes, y en ella aparece Gertrude Stein (1874-1946), que investigó sobre el Sistema Nervioso, formando parte de un grupo de 6 mujeres y 17 hombres. Esta fotografía se encuentra reproducida en la página histórica de la website del MBL actual, en la que podemos leer: "Fundado en 1888, el Marine Biological Laboratory (MBL) de Woods Hole, Massachusetts, fue extraordinario para su tiempo por defender la presencia de mujeres estudiantes de ciencias en igualdad de condiciones con los hombres. En los primeros años, aproximadamente un tercio de las clases de estudios científicos avanzados estaba constituido por mujeres procedentes de muchas zonas del país. Tanto individualmente como formando grupos sociales y educativos, las mujeres fueron esenciales para conseguir aproximadamente la mitad de los fondos requeridos para el establecimiento del MBL". Parece ser, pues, que el MBL era algo más que "el Laboratorio del Prof. Morgan", y que la fotografía anómala para este laboratorio era la tomada durante la visita de Zulueta, ya que en ella quedó excluido ese tercio del personal del laboratorio constituido por mujeres.

Dejando a un lado otras razones que justifican en cada caso la selección de unas u otras fotografías (y, en general, cualquier tipo de imágenes, incluidas las narrativas), no hay duda de que la mirada histórica de quien las selecciona es en cada caso diferente, como diferentes son las ideas que transmiten. Unas ideas que cuando no entran en confrontación con la imagen dominante de la ciencia masculina no requieren explicación, y que sí parecen necesitarla cuando reflejan la presencia de mujeres en la investigación científica "normal". Unas ideas que actúan sobre quien se acerca a la ciencia, ya sea en su proceso de formación, de participación o de estudio histórico, configurando su propia imagen sobre la ciencia.

Numerosas historiadoras y filósofas de la ciencia han descrito ya con precisión los mecanismos de cancelación que la ciencia y su historia utilizan -con gran éxito- para hacer invisibles a las mujeres. Las distintas aportaciones, con perspectivas diversas, constituyen hoy un cuerpo de conocimiento importante, que nos permite saber que no son los nuestros los primeros intentos de estudiar o recordar a mujeres científicas, así como no son las de ahora las primeras jóvenes en intentar una carrera científica. Y también que, tanto las historiadoras de la ciencia como las científicas, seguimos necesitando reconocer una genealogía de mujeres que desarrollaron actividades científicas.

Se acusa a veces a quienes reconstruyen las biografías de las científicas de una exaltación de sus aportaciones, aduciendo que esta reconstrucción no está justificada, en la mayoría de los casos, por unas contribuciones "exitosas", es decir, refrendadas y laureadas por la comunidad científica. Hay en estas acusaciones cierta perversión, pues es obvio que no pueden encontrarse refrendo y laureles de la comunidad científica donde se ha decidido que no los haya. La exclusión explícita e implícita de las mujeres de las Academias y Sociedades científicas, de las plazas docentes o investigadoras de la universidad, de las convocatorias de premios, etc., da cuenta por sí misma de que los referentes utilizados para medir la importancia de los descubrimientos presentan un sesgo difícil de ocultar. Tenemos que decir, además, que utilizando otros referentes internos de la comunidad científica -pues como es sabido, los referentes externos no tienen cabida en esta comunidad- encontramos criterios según los cuales queda demostrada la excelencia de muchas científicas, así como abundantes casos en los que ha sido necesaria la exclusión explícita para que permanecieran ignoradas. Estos referentes pueden ser los expedientes académicos brillantes, las plazas obtenidas por concurso-oposición, las primeras publicaciones de observaciones o descubrimientos, o la trascendencia social de los resultados de la investigación -criterios utilizados a menudo para justificar la selección de otros sujetos tomados como objeto de investigación histórica. Utilizando estos criterios, la historia "normal" de la ciencia tendría que incluir un buen número de nombres femeninos que hasta ahora no aparecen. La historia de la ciencia sigue incompleta, por los mismos motivos que la ciencia lo está.

La recuperación de los nombres, la labor realizada y el conjunto de circunstancias que rodearon la vida de aquellas mujeres que hicieron planteamientos o descubrimientos científicos tendría la misma justificación que todas las biografías científicas, y debería encontrar un sitio en la historia normal de la ciencia. Pero, además, la experiencia de aquellas que se han dedicado al quehacer científico importa, particularmente, a las mujeres que desean dedicarse al quehacer científico. Para nuestras científicas y para las del futuro -pues, a pesar de todo, las habrá-, las biografías de las científicas contribuyen a combatir el sentimiento de ajenidad y de orfandad que a menudo experimentan. Y más aún: conocer la competencia científica de ciertas mujeres del pasado, reconocer autoridad científica en una mujer, produce un efecto de autorización de una misma en cuanto a la propia competencia científica. Produce un cambio en el referente de autoridad. Como escribió Montserrat Cabré en "Mujeres científicas e historias científicas" (1996): la historia puede ser "una mediación necesaria para dotarse de autoridad reconociéndosela a otras".

Referencias:

Hipatia. Autoridad científica, autoridad femenina. Madrid: horas y Horas; 1998 (título original: Autorità scientifica autorità femminile. Traducción de Laura Trabal Svaluto-Ferro, presentación y revisión de María-Milagros Rivera Garretas).

Cabré i Pairet, M.(1996). Mujeres científicas e historias "científicas". Una aproximación. En: Ortiz Gómez, T., Becerra Conde, G. (eds.). Mujeres de ciencias. Mujer, feminismo y ciencias naturales, experimentales y tecnológicas. Granada: Universidad de Granada; 1996, p. 31.

Tuneko Okazaki (1933 - )

Tuneko Okazaki (1933 - )

Para quienes han estudiado alguna vez el proceso de duplicación del ADN, quizás sea una sorpresa encontrar un rostro de mujer asociado al nombre de Okazaki.

Esta bióloga molecular fue la descubridora de los llamados "fragmentos de Okazaki" (cadenas cortas que se forman durante la duplicación del ADN en la llamada "duplicación discontinua") en los estudios que realizó junto a su marido Reiji Okazaki en 1968.

Tuneko Okazaki fue la primera mujer profesora en la universidad japonesa de Nagoya, y actualmente es profesora en el Instituto Médico de la universidad Fujita. En el año 2000 recibió el premio L'Oreal-Unesco "For Women in Science", unos premios que se conceden anualmente a cinco científicas distinguidas, una por cada continente. Sobre estos premios, consultar: http://www.loreal.com/_en/_ww/index.aspx?direct1=00008&direct2=00008/00001

Una lista con las principales publicaciones de Tuneko Okazaki se encuentra en: http://en.scientificcommons.org/tuneko_okazaki

Más datos biográficos sobre esta investigadora (en japonés) y algunas fotos pueden consultarse en: http://www.brh.co.jp/s_library/j_site/scientistweb/no32/index.html

Frieda Cobb [Blanchard] (1889-1977)

Frieda Cobb [Blanchard] (1889-1977)

Frieda Cobb fue una de las primeras genetistas norteamericanas. Realizó investigaciones sobre herencia mendeliana y mutaciones en plantas y reptiles entre 1916 y 1956, un momento en que se establecían las bases de la genética cromosómica. Además de realizar y publicar sus propias investigaciones, fue la principal ayudante y colaboradora de tres científicos relevantes: Nathan Cobb (su padre), Harley Bartlett (su director en la universidad de Michigan) y Frank Blanchard (su marido). Otro de los éxitos más relevantes de esta excepcional científica fue el de combinar su trabajo con el cuidado de sus tres hijos, que tenían 8, 10 y 12 años cuando se quedó viuda; los tres realizarían también estudios en biología y geología.

            Hija de Nathan August Cobb, naturalista norteamericano, y Alice Vara Proctor, profesora antes de su matrimonio, ambos de Massachusetts, Frieda Cobb nació en Australia el mismo año en que se instalaron allí sus padres y sus tres hermanas mayores. Su vida familiar giraba alrededor de las investigaciones científicas que realizaba su padre, ayudado por su mujer y a menudo por sus hijas, en los campos de patología vegetal y sistemática de los gusanos nematodos. Cuando Frieda tenía 15 años, su padre decidió volver a los Estados Unidos; el primer año lo pasaron en Hawai, donde Frieda ayudó a su padre en el laboratorio donde estudiaba las enfermedades de la caña de azúcar, y a continuación se trasladaron a Washington. En 1909 Frieda comenzó sus estudios universitarios de botánica y zoología en el Radcliffe College, pero los interrumpió entre 1912 y 1915 para ayudar a su padre en el estudio de los nematodos marinos. En 1915 entró en la universidad de Illinois, terminando en un año su licenciatura en ciencias, y durante el verano de 1916 realizó investigaciones sobre nematodos marinos en el Laboratorio de Biología Marina de Woods Hole (Massachusetts).

            La carrera profesional de Frieda Cobb comenzó en 1916, cuando Harley Harris Bartlett, pionero en genética vegetal, pidió que una de las hijas de los Cobb fuera a trabajar con él para montar un jardín botánico en Ann Arbor (Michigan). Bartlett era profesor asistente de botánica en la Universidad de Michigan, y bajo su dirección realizaría Frieda Cobb su doctorado. Desde entonces y hasta su retiro en 1956, Ann Arbor fue el lugar donde Frieda Cobb llevó a cabo sus investigaciones. En 1918, mientras Bartlett se encontraba viajando por Sumatra, Cobb ejerció como responsable del jardín botánico y de todas las plantaciones de oenotheras. A su regreso, Bartlett asumió el puesto de director del jardín botánico y pidió que Frieda Cobb fuera su "directora asistente"; este sería el puesto que ocuparía durante toda su vida profesional, de un nivel equivalente al de "profesor instructor" norteamericano.

            Cuando Frieda Cobb llegó a Ann Arbor, Bartlett quería realizar cultivos de distintas variedades de Oenothera pratincola para estudios genéticos; esta planta herbácea de la familia de las Onagráceas estaba siendo estudiada por el holandés Hugo De Vries en relación con su teoría de las mutaciones. En octubre de 1916, Bartlett y Cobb plantaron las primeras 1.800 semillas de Oenothera, forzando la germinación de las plantas según el método establecido por De Vries, con quien estaban en contacto; un mes más tarde, Cobb se encargó de clasificar las semillas de la primera generación en más de 200 sobrecitos. Año tras año crecieron las plantaciones de Oenothera, proporcionando el material con el que Cobb realizaría sus investigaciones genéticas más relevantes. En 1917 Cobb y Bartlett presentaron el primer trabajo sobre herencia mendeliana y mutaciones en Oenothera en el encuentro de la Sociedad Botánica de América; desde entonces, ella se encargó principalmente de las oenotheras, mientras Bartlett se ocupaba en otros intereses.

            En su tesis doctoral, publicada en Genetics en 1921, Frieda Cobb demostraba dos cuestiones de gran interés: la existencia de ciertos factores genéticos diferentes en los gametos femeninos y masculinos de estas plantas (a los que llamó α y β, respectivamente), y la existencia de mutaciones que permanecen ocultas por la acción de otros genes. Cobb explicó la "herencia matroclínica" de las mutaciones producidas en el factor α, que producía resultados diferentes a los esperados por segregación mendeliana. Asimismo, demostró que el aumento aparente de mutabilidad en los cruzamientos híbridos, que había observado De Vries, era realmente un aumento en la manifestación de mutaciones que habían ocurrido mucho antes. A pesar de que la investigación con oenotheras era difícil y requería mucho trabajo, Cobb continuó utilizando estas plantas y publicando resultados hasta 1929.

            En 1922 Frieda Cobb contrajo matrimonio con Frank Nelson Blanchard, zoólogo que había llegado a Ann Arbor el mismo año que ella, y con quien había colaborado desde el primer momento. Frank, especialista en herpetología, solía hacer excursiones para recolectar especímenes de reptiles, anfibios e insectos, a las que Frieda solía acompañarle. Ambos se apoyaron mutuamente para terminar sus tesis doctorales, que Frank presentó en 1919 y Frieda en 1920. Tras su matrimonio, ambos continuaron sus investigaciones científicas y su colaboración. Frieda se aficionó tanto a la herpetología que extendió a estos animales su campo de estudio. Con notable talento para el dibujo naturalista y la fotografía, realizó numerosas ilustraciones sobre serpientes, salamandras y otros reptiles que se publicarían en los artículos de su marido. Cuando en 1922 encontraron un raro ejemplar melánico de la serpiente Thamnophis sirtalis, los Blanchard comenzaron a criar estas serpientes en instalaciones especiales que construyeron dentro del jardín botánico. Durante dos décadas realizaron cruzamientos, en los que Frieda demostraría la herencia mendeliana, mientras su marido describiría la historia natural y hábitos de cría de la especie. En 1927 realizaron juntos un viaje a Nueva Zelanda y Australia, donde localizaron raras especies de ranas (Liopelma hamilton, Crinia tasmaniensis) y tuátaras (Sphenodon punctatum); la descripción y fotografías que Frieda realizó de ellas fueron publicadas en el National Geographic. Tras la muerte de Frank en 1937, Frieda proporcionó a otros herpetólogos los datos de algunos de los trabajos que habían comenzado juntos, aunque ella continuó con la cría de las serpientes en el jardín botánico. Tras el primer trabajo que habían presentado juntos en la Sociedad Americana de Ictiología y Herpetología, ella escribió cuatro artículos más sobre la misma serpiente, el último publicado en 1942; en tres de ellos puso el nombre de su marido en primer lugar, a pesar de que ya había fallecido.

 

Publicaciones:

Cobb, Frieda; Bartlett, H. H. On Mendelian inheritance in crosses between mass-mutating and non-mass-mutating strains of Oenothera pratincola. Jour. Washington Acad. Sci. 1919; 9:462-483.

Cobb, Frieda. A Case of Mendelian Inheritance Complicated by Heterogametism and Mutation in Oenothera pratincola. Genetics. 1921 January; 6(1):1-42.

Cobb Blanchard, Frieda. Length of Life in the Tiger Salamander, Ambystoma tigrinum (Green). Copeia. 1932 July; 2: 98-99.

Cobb Blanchard, Frieda. Tuatara. The National Geographic Magazine. 1935; 67:649-662.

Cobb, Frieda; Bartlett, H. H.. Purple Bud Sport on Pale Flowered Lilac (Syringa persica). Botanical Gazette, volume 65, page 560

Blanchard, F. N.; Cobb, F. Factors determining Time of Birth in the Garter Snake Thamnophis sirtalis sirtalis  (Linnaeus). Papers of the Michigan Academy of Science, Arts and Letters. 1940; 26:161-176.

Blanchard, F. N.; Cobb, F. The Inheritance of Melanism in the Garter Snake Thamnophis sirtalis sirtalis  (Linnaeus), and Some Evidence of Effective Autumn Mating. Papers of the Michigan Academy of Science, Arts and Letters. 1940; 26:177-193.

Blanchard, F. N.; Cobb, F. Mating of the Garter Snake Thamnophis sirtalis sirtalis  (Linnaeus). Papers of the Michigan Academy of Science, Arts and Letters. 1941; 27:215-234.

Cobb Blanchard, Frieda. A Test of Fecundity of the Garter Snake Thamnophis sirtalis sirtalis  (Linnaeus) in the Year Following the Year of Insemination. Papers of the Michigan Academy of Science, Arts and Letters. 1942; 28:313-316.

 

Bibliografía:

Sylvia W. McGrath. Unusually Close Companions. Frieda Cobb Blanchard and Frank Nelson Blanchard. En: Helena M. Pycior et al. Creative Couples in the Sciences. New Brunswick: Rutgers University Press, 1996; pp. 156-169

YA HA SALIDO EL LIBRO

YA HA SALIDO EL LIBRO

El resumen de la contraportada dice los siguiente:

La existencia de dos sexos en la especie humana, así como en la mayoría de los organismos, fue uno de los principales problemas que tuvo que enfrentar la biología del siglo XIX. Diversas teorías fueron planteadas para explicar qué hace a cada individuo ser femenino  o masculino. Las preparaciones microscópicas de células en división permitieron observar una pareja de cromosomas particulares, que hoy día llamamos "cromosomas sexuales". Este descubrimiento, publicado en 1905, no sólo proporcionó una solución a la cuestión de la determinación del sexo, sino que fue la base sobre la que se construyó la genética cromosómica.

El libro repasa los diferentes planteamientos científicos a través de la historia de la biología, centrándose en el periodo clave de 1880-1940, el cual es analizado a partir de las publicaciones originales de ámbito internacional, dedicándo un extenso capítulo a la producción española. Junto a los datos históricos que se proporcionan, la autora destaca los sesgos androcéntricos y antropocéntricos presentes en los planteamientos científicos sobre el tema. Asimismo, se dan a conocer las contribuciones de mujeres y hombres que participaron en el apasionante proceso de construcción de la ciencia.

Se encuentra ya en bibliotecas y librerías.

ETHEL SARGANT (1863-1918)

ETHEL SARGANT (1863-1918)

Hija de Emma Beale y Henry Sargant, esta botánica británica estudió en North London Collegiate School y el Girton College de Cambridge. En 1892-93, Ethel Sargant trabajó para el Dr. D. H. Scott en el Laboratorio Jodrell de Kew Gardens, y en los años siguientes se especializó en la anatomía de las semillas. En 1907 dio un ciclo de conferencias sobre botánica en la universidad de Londres, y en 1913 fue presidenta de la sección botánica  en el congreso que la British Association celebró en Birmingham.

Durante toda su vida estuvo ligada al Girton College y al movimiento de mujeres universitarias. En 1912 se instaló en la vieja rectoría de la villa de Girton, y un año más tarde fue nombrada alumna de honor del Girton College; en su testamento, Sargant legó a esta escuela su biblioteca botánica. Durante la Segunda Guerra Mundial, Sargant organizó el alistamiento de mujeres cualificadas para realizar tareas de importancia nacional. En 1918 fue elegida presidenta de la Federación de Mujeres Universitarias. Sus compañeras crearon en 1919 la "beca Ethel Sargant" para investigación en Ciencias Naturales.

Bibliografía

Sargant, E. Some details of the First Nuclear Division in the Pollen-Mother-Cells of Lilium Martagon L. Journ. R. Micr. Soc., 1895

Sargant, E. The Formation of the Sexual Nuclei in Lilium Martagon. Ann. of Bot., Vol. 10, 1896

(ambas referencias en Valentin Häcker. Ueber weitere Uebereinstimmungen zwischen den Fortpflanzungsvorgängen der Tiere und Pflanzen. Biologisches Centralblatt. 1897; 17(19):690)

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CLOTILDE Y BLANCA CATALÁN DE OCÓN (Teruel, siglo XIX)

CLOTILDE Y BLANCA CATALÁN DE OCÓN (Teruel, siglo XIX)

Nacidas en Valdecabriel (Teruel) a mediados del XIX, eran personas muy cultas que colaboraron en sus trabajos de historia natural con el presbítero naturalista Bernardo Zapater y Marconell (1823-1907), socio fundador de la Sociedad Española de Historia Natural de Madrid y de la Sociedad Aragonesa de Ciencias Naturales, que se dedicó particularmente a la entomología y la botánica en la zona de Albarracín (Teruel).

Clotilde Catalán se dedicó con Zapater a cazar y coleccionar insectos, y llegó a poseer una estimable colección de mariposas, cuyo catálogo publicó Zapater en la revista que fundó y dirigió Domingo Gascón, Miscelánea Turolense.

Blanca Catalán emprendió el estudio de las plantas bajo la dirección de Zapater y llegó a ser consumada botánica, que se carteaba y remitía plantas a varios eminentes naturalistas, como Francisco Loscos (1823-1886), Carlos Pau y M. Willkomm (Austria 1821-República Checa 1895). Pau le dedicó la especie Linaria Blanca (ver foto), mientras Willkomm le dedicó una planta que ella había descubierto en Valdecabriel, Saxifraga Blanca, y la hizo figurar con todos los honores en su obra Ilustrationes Florae Hispaniae insularumque Balearium, impresa en Stutgart en 1881-1885.

Bibliografía:

Fernández Galiano, D. Los botánicos turolenses (1986)

Martínez Tejero, V. Los Botánicos Aragoneses (1998)

BARBARA McCLINTOCK (1902-1992)

BARBARA McCLINTOCK (1902-1992)

 

Genetista norteamericana, Premio Nobel en Medicina y Fisiología en 1983 por su descubrimiento de los "transposomas" o "genes saltadores", genes que pueden cambiar de lugar dentro de los cromosomas. En la conferencia que dio al recibir el Premio Nobel ("The Significance of Responses of the Genome to Challenge"), McClintock explicó cómo las células pueden responder a la presión ambiental a la que se ven sometidos los organismos vivos mediante una reestructuración de su genoma; estos mecanismos explicarían la formación de nuevas especies, y serían la base de los cambios evolutivos. McClintock realizó sus estudios genéticos fundamentalmente con maíz, realizando numerosas hibridaciones entre diferentes variedades, lo que le permitió asimismo describir la historia evolutiva y origen de esta planta.

Barbara McClintock estudió en la Cornell University en Ithaca (NY) en la década de 1920, terminando su doctorado en 1927. En el departamento de genética de esta universidad, dirigido por R. A. Emerson y el citólogo L. W. Sharps, hubo numerosos estudiantes que llegaron a ser genetistas distinguidos, como George Beadle, Marcus Rhoades y la misma Barbara McClintock. Mientras realizaba su tesis doctoral trabajó como Instructora de Botánica en la misma universidad. Cuando T. H. Morgan visitó la Cornell en 1931, se quedó tan impresionado con los descubrimientos de McClintock que le insistió para que los publicara cuanto antes: en ellos se probaba que el intercambio cromosómico de material genético producía nuevas variedades de maíz. Poco después de que su trabajo fuera publicado, el genetista alemán Curt Stern publicó descubrimientos similares en las moscas de la fruta (Drosophila). Marcus Rhoades, que presentó en 1933 la tesis doctoral, realizada bajo la dirección de T. H. Morgan, sobre la esterilidad masculina en el maíz híbrido, se unió al proyecto de McClintock de elaborar el mapa genético de la planta de maíz. En 1935 Rhoades pasó a ser investigador de genética en Iowa y participó en el establecimiento del "Iowa Corn Field Test"; su trabajo estuvo en relación con el de Barbara McClintock.

En 1936, McClintock era profesora asistente en el departamento de botánica de la Universidad de Missouri y vicepresidenta de la Sociedad Americana de Genética. En 1941 dejó la Universidad de Missouri y se unió al grupo de genetistas de Cold Spring Harbor, donde obtuvo el apoyo financiero permanente de la Carnegie Institution de Washington. Fue en Cold Spring Harbor donde hizo su descubrimiento de la transposición genética, las partes móviles de los cromosomas que más tarde se llamarían "transposomas" o "genes saltadores". Trabajando con plantas de maíz, más complejas, McClintock había identificado estos elementos genéticos veinte años antes que los biólogos moleculares que estaban trabajando con formas de vida mucho más simples. Los científicos que habían sido escépticos con sus descubrimientos tuvieron ahora que admitir que el dogma central del ADN (es decir, ADN ® ARN ® proteínas) ya no estaba fijado inmutablemente. Además podían ver que su propia investigación confirmaba los hallazgos de ella sobre la existencia de elementos genéticos transponibles. El genetista James Shapiro resumió acertadamente la resistencia a veces agria que McClintock había encontrado:

"Los elementos transponibles son un ejemplo de cómo las nuevas ideas son aceptadas fríamente por la comunidad científica. Si ella dice que algo ha ocurrido, ella lo ha visto en docenas y cientos de casos. Una razón de que la gente no lea sus papeles es porque la documentación es enormemente densa. Así pues, primero dijeron que estaba loca; después dijeron que ello era peculiar del maíz; luego dijeron que se daba en todas partes pero no tenía significado; y entonces, finalmente, se dieron cuenta de su significado."

En el último cuarto de su vida, McClintock fue honrada con muchas medallas y títulos honorarios en reconocimiento por la gran importancia de su trabajo. Entre estos títulos se encuentran los de las universidades de Harvard y Rockefeller, la beca indefinida MacArthur Laureate Award, el Lasker Award de Investigación Médica Básica y el Wolf Foundation Awar.

 

Bibliografía:

McGrayne, Sharon Bertsch. Nobel Prize Women in Science. Carol Publishing Group; 1993.

Keller, Evelyn Fox. A Feeling for the Organism. New York: W. H. Freeman and Company; 1983.

Sapp, Jan. Beyond the Gene. Cytoplasmic Inheritance and the Struggle for Authority in Genetics. Oxford; 1987.

IX PREMIO DE INVESTIGACIÓN FEMINISTA CONCEPCIÓN GIMENO DE FLAQUER

IX PREMIO DE INVESTIGACIÓN FEMINISTA CONCEPCIÓN GIMENO DE FLAQUER

El IX Premio de investigación feminista Concepción Gimeno de Flaquer de la Universidad de Zaragoza, convocado por el Seminario Interdisciplinar de Estudios de la Mujer en 2006, ha recaído en:
 
María Villellas Ariño, por su trabajo titulado: Hallar nuevas palabras, crear nuevos métodos. La participación de las mujeres en los procesos de paz.
 
María Villellas Ariño (Teruel) es Licenciada en Ciencias Políticas y de la Administración por la Universidad Autónoma de Barcelona en la especialidad de Relaciones Internacionales, y Diplomada en Cultura de Paz por la misma universidad.
Desde al año 2002 trabaja como investigadora en la Escuela de Cultura de Paz en la Universidad Autónoma de Barcelona haciendo seguimiento y análisis de los conflictos armados y los procesos de paz en la región de Asia Meridional, así como de la dimensión de género en la construcción de paz, especialmente en el ámbito de los procesos y las negociaciones de paz.
Es co-autora de los informes Alerta! Informe sobre Conflictos, Derechos Humanos y Construcción de Paz en las ediciones de 2003, 2004, 2005 y 2006, elaborados por la Escuela de Cultura de Paz y publicados por Icaria Editorial.
Ha llevado a cabo investigaciones sobre el terreno en Haití y Sri Lanka sobre  los conflictos armados y procesos de pacificación de estos países, con un especial énfasis en las contribuciones efectuadas por las mujeres.
Es profesora en la Diplomatura de Cultura de Paz impartida por la Escuela de Cultura de Paz, en el Máster online sobre Estudios de Género: Mujeres, desarrollo y culturas.
 
 
El trabajo premiado está disponible en la dirección:
http://www.wzar.unizar.es/siem/premio.html

CONGRESO INTERNACIONAL AUDEM

Congreso Internacional AUDEM. "Feminismos e  Interculturalidad", tendrá lugar
en Tarragona los días 5, 6 y 7 de  noviembre. Organizado por el Grupo de  Investigación GREC (Género, Raza, Etnia y Cultura) de la Universidad Rovira i  Virgili de Tarragona, y particularmente de la Dra. Monserrat Palau

LA INCORPORACIÓN DE LAS MUJERES A LAS SOCIEDADES CIENTÍFICAS

LA INCORPORACIÓN DE LAS MUJERES A LAS SOCIEDADES CIENTÍFICAS

 

                La ciencia oficial se desarrolló en Europa a partir del siglo XVII en torno a las Academias Científicas, primer paso en las institucionalización de la ciencia, en las que se impidió expresamente la participación de las mujeres: la Real Sociedad de Londres, creada en 1662, no admitió a ninguna mujer como miembro de pleno derecho hasta 1945; la Academia de Ciencias de París, nacida en 1666, vetó la entrada a Emilie de Châtelet y a Marie Curie (1911), y admitió una mujer por primera vez en 1962; la Academia Sueca de Ciencias no admitió en 1885 a Sofia Kovalevskaia, aun siendo ya profesora de la Universidad de Estocolmo; en la Academia de Ciencias de Berlín, fundada en 1700, las primeras mujeres admitidas fueron Lise Meitner en 1949 e Irène Joliot-Curie en 1950. Fueron las Academias de Ciencias de EEUU las primeras en admitir la entrada de mujeres, aunque sólo a partir de 1925. En la Academia de Ciencias Española, la primera mujer que entró fue Margarita Salas, en 1988.

            En España, el primer caso en la creación de Academias lo encontramos durante la Ilustración en las "Sociedades Económicas de Amigos del País", creadas a finales del XVIII por el monarca Carlos III. Estas Sociedades suponían la institucionalización de los "salones" de los aristócratas, pero, a diferencia de éstos, en los que las mujeres aristócratas participaron activamente, las Sociedades Económicas recién creadas no permitieron el acceso a las mujeres. Josefa Amar y Borbón se preguntaba "cómo una Sociedad cuyo nombre es de «Amigos del País»  puede excluir de su seno a toda una parte del país, la más numerosa, que son las mujeres". El debate establecido en la alta sociedad sobre la conveniencia o no de la entrada de las mujeres en las sociedades tenía para ella una sola causa: "Los hombres en esta discusión llevan ventaja, pues son ellos los que se han erigido a sí mismos en jueces del litigio, al tomar en sus manos la decisión de admitir o no a las damas".

            En el siglo XIX comenzó un proceso de institucionalización y profesionalización de la ciencia que supuso, entre otras cosas, la formación de nuevas barreras para la dedicación científica de las mujeres. El proceso de profesionalización llevaba consigo la necesidad de obtener los títulos académicos necesarios para participar en las instituciones científicas, algo imposible para las mujeres puesto que no tenían acceso a la enseñanza superior. La participación en las sociedades científicas fundadas a lo largo del siglo XIX estuvo de esta manera vedada a las mujeres, aunque con algunas diferencias en función del tipo de sociedades y de los países. Por ejemplo, las Asociaciones para el Progreso de las Ciencias nacieron con vocación interdisciplinar, y estaban abiertas al público aficionado, y su máximo exponente de actividad residía en la organización de congresos científicos y en la publicación de sus actas. Sin embargo, la Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales, constituida en 1848, con pretensiones profesionales mucho más estrictas, tardó 140 años en admitir por primera vez a una mujer como socia.

            En España, dada la precariedad del desarrollo científico y de la enseñanza de las ciencias en el siglo XIX, no había realmente grandes posibilidades de competencia femenina en cuanto a la dedicación profesional a la ciencia. En una sociedad en que incluso la enseñanza primaria de las mujeres estaba más enfocada a las tareas "propias de su sexo" que a la formación intelectual, la demanda posible de mujeres que pudieran entrar en las universidades y en las sociedades científicas era realmente escasa, aun sin existir barreras legales para su acceso. Sólo en el campo de la medicina se conoce un momento en que existiera debate, y fue en relación con las primeras doctoras en Medicina españolas: Dolores Aleu y Riera, que fue admitida en 1882 por la Sociedad Francesa de Higiene (aun antes de obtener el doctorado), y Martina Castells, a la que fue negado el acceso a la Sociedad Ginecológica Española en 1891.

            En el caso de la Sociedad Española de Historia Natural (SEHN), que no estaba ligada a un ejercicio profesional concreto, fueron admitidas en su inicio (1871) tres mujeres como socias fundadoras (las aristócratas Duquesa de Mandas, Marquesa de Casa Loring y Condesa de Oñate); su inclusión no significa sin embargo que tuvieran una dedicación científica, ya que esta categoría se podía adquirir mediante el pago de una cuota especial. Entre 1871 y 1936 hubo un total de 72 mujeres socias de la SEHN; en 1914 representaban el 2% del total de socios, y en 1934 el 4%. De las 72 socias existentes en este periodo, 3 trabajaron en el Museo Nacional de Ciencias Naturales de Madrid, 1 en el Jardín Botánico, 1 en el Instituto Español de Oceanografía, 15 eran alumnas de Ciencias Naturales y 15 licenciadas en esta especialidad, de forma que el 38% (30) de las mujeres socias de la RSEHN estaban ligadas, como alumnas o licenciadas, a la Sección de Ciencias Naturales de la Universidad Central, y el 7% (5) trabajaban en el Museo y otras instituciones relacionadas con la Biología, es decir, se dedicaban profesionalmente a las ciencias naturales.

Bibliografía

Magallón Portolés, Carmen. Pioneras españolas en las ciencias. Las mujeres del Instituto Nacional de Física y Química. Madrid: C.S.I.C.; 1998.

Van den Eynde, Ángeles. Género y ciencia, ¿términos contradictorios? Un análisis sobre la contribución de las mujeres al desarrollo científico. Revista Iberoamericana De Educación. 1994; (nº 6):79-102.

Salas, G. y Sánchez-Guerrero, M. (1990), p. 13 (texto de Doña Josefa Amar y Borbón, aristócrata aragonesa, en torno a 1780).

Ausejo, Elena. La Academia de Ciencias Exactas, Físico-Químicas y Naturales de Zaragoza (1916-1936). Cuadernos de Historia de la Ciencia. 1987; 4.

LYNN MARGULIS (Boston, 1938)

LYNN MARGULIS (Boston, 1938)

 

            El nombre de Lynn Margulis es sobradamente conocido en el mundo de la ciencia contemporánea por sus importantes aportaciones a la biología: es autora de la "Teoría de la Endosimbiosis" en la evolución celular, y la "Teoría de la simbiogénesis" en relación con la evolución general de los organismos vivos; colaboró con el químico James E. Lovelock en la formulación de la "Hipótesis Gaia", que considera el comportamiento del planeta como un organismo complejo; junto con R. V. Schwartz, confeccionó la clasificación actual de los seres vivos en cinco Reinos; asimismo, ha elaborado una nueva aproximación al fenómeno del sexo a partir de sus estudios sobre la reproducción sexual en las bacterias; y, además, ha descrito varias especies nuevas de bacterias, como las espiroquetas Spirosymplokos deltaiberi encontradas en el delta del Ebro. Porque, por extraño que parezca, esta bióloga norteamericana que habla español trabaja desde hace años en el delta del Ebro y otras costas españolas junto a un equipo de la universidad de Barcelona. Y cada cierto tiempo podemos encontrarla en nuestro país asistiendo a encuentro científicos o dando conferencias.

            En Estados Unidos, Margulis es profesora distinguida de la universidad de Massachusetts (Amherst), donde trabaja en el departamento de Geociencias. Es licenciada en ciencias por la universidad de Chicago (1957), máster por la de Wisconsin (1960) y doctora por la de California (Berkeley, 1963). Desde entonces, y durante 25 años, ha sido catedrática de biología en la universidad de Boston. Desde 1982 participa en el Workshop on Global Habitability en la NASA, en 1983 fue elegida para la Academia de Ciencias norteamericana, desde 1998 es miembro de la Academia Americana de las Artes y las Ciencias, y en 1999 recibió la Medalla Presidencial de las Ciencias de manos de William J. Clinton. Además, es miembro de la Academia Rusia de Ciencias Naturales y ha sido nombrada doctora honoris causa por varias universidades, entre ellas la de Valencia, la autónoma de Madrid y, recientemente, la de Vigo.

            El interés de Lynn Margulis por las bacterias se despertó poco tiempo después de terminar, a los veinte años, su licenciatura en ciencias en la universidad de Chicago (siguiendo un programa para estudiantes avanzados). En la de Wisconsin, Margulis realizó un master de biología celular y genética mientras trabajaba como profesora ayudante; en estos años de formación con el profesor James F. Crow se definió su vocación por la genética, mientras la lectura de la obra fundamental de E. B. Wilson The Cell in Development and Inheritance (1896, aunque con numerosas reediciones) le hizo prestar atención a lo que este gran citólogo llamaba "herencia citoplasmática". Margulis pensó entonces que la herencia citoplasmática no se debía a genes desnudos, sino a algo semejante a bacterias que existían dentro de la célula eucariota. Comenzó a estudiar las bacterias, que hasta entonces no se incluían en los estudios de genética. Su interés aumentó al conocer los trabajos de L. E. Wallin, Konstantin S. Merezhkovsky y A. S. Famintsyn, en los que se planteaba la hipótesis de que las partes no nucleadas de las células eucariotas eran formas evolucionadas de otras bacterias de vida libre. También su profesor Hans Ris le sugirió en cierto momento que el ADN que se encuentra dentro de los cloroplastos era muy semejante al que tenían las cianofíceas, un tipo de bacterias fotosintéticas.

            A partir de estas hipótesis y de acuerdo con los datos obtenidos en sus propias investigaciones, Margulis elaboró su "Teoría de la endosimbiosis seriada" (SET): en el origen evolutivo de las células eucariotas (con núcleo) se encontraría la asociación (simbiosis) entre diferentes células procariotas - algunas, más grandes, habrían englobado a otras menores, de las cuales un cierto tipo (capaz de utilizar el oxígeno en su metabolismo) habría dado lugar a las mitocondrias, otras (capaces de realizar fotosíntesis) serían precursoras de los cloroplastos, y ciertas células con capacidad de movimiento (semejantes a las espiroquetas) habrían dado lugar a los flagelos y cilios. Esta teoría es actualmente aceptada prácticamente por toda la comunidad científica, y se enseña en los libros de texto de enseñanza secundaria.

            Profundizando en la idea de la endosimbiosis, Lynn Margulis propone la "simbiogénesis" como mecanismo evolutivo generador de variación, un mecanismo que podría originar nuevas especies: dos organismos que han evolucionado por separado se asocian en un determinado momento, su asociación resulta beneficiosa en el medio en el que viven y finalmente acaban siendo un único organismo. Los postulados de Margulis encajan perfectamente en la teoría darwinista de la evolución: los organismos aparecidos por simbiosis serían variedades mejor adaptadas que superan la selección natural. La "Teoría de la simbiogénesis" tiene actualmente muchos partidarios, pero cuenta todavía con algunas críticas, procedentes sobre todo del sector más duro del neodarwinismo, que defiende el papel primordial de las mutaciones en la evolución. Para el neodarwinismo, las mutaciones al azar constituyen el único mecanismo posible como origen de variaciones sobre las que pueda actuar la selección natural; sin embargo, aún no ha podido demostrarse que las mutaciones puntuales puedan realmente generar nuevas especies.

            La teoría de la simbiogénesis resulta revolucionaria y atractiva por muchos motivos, entre otros porque coloca la cooperación entre organismos distintos en el centro del proceso evolutivo. Para quienes han estudiado la evolución en la enseñanza secundaria, la palabra que siempre aparece al referirse al darwinismo es la de "lucha", y si no "competencia"; en parte se debe a los términos elegidos para exponer las versiones más simplistas de la teoría de la evolución. Quizás la resistencia a la teoría de la simbiogénesis tiene que ver con la necesidad de un cambio de vocabulario.

            Las simbiosis son asociaciones entre individuos de diferentes especies que benefician a los dos organismos implicados; la dependencia puede ser tan fuerte que ninguna de las dos especies sea capaz de sobrevivir sin la otra. El ejemplo más conocido es el de los líquenes: una asociación simbiótica entre alga y hongo que a simple vista tomaríamos por un único individuo. En las costas españolas, Lynn Margulis descubre continuamente nuevos ejemplos de simbiosis; por ejemplo, animales marinos (platelmintos, nematodos) con células de algas alojadas en su piel. Pero las aportaciones de Margulis nunca son solamente descriptivas, y un fenómeno tan complejo como la simbiosis no es una mera curiosidad. En los planteamientos de Margulis, la simbiosis es una poderosa fuerza del proceso evolutivo.

 

Publicaciones

Lynn Margulis ha realizado numerosas películas sobre organismos vivos y material didáctico para la enseñanza de las ciencias a jóvenes, y participa en actividades dirigidas a estudiantes desde enseñanza secundaria hasta universitaria, además de ofrecer conferencias en diferentes países.

Es autora de más de cien artículos y varios libros:

- Symbiosis in Cell Evolution: Microbial communities in the Archean and Proterozoic eons (segunda edición, 1993)

- Symbiotic Planet: A new look at evolution (1998)

En colaboración con su hijo, Dorion Sagan:

- Origins of Sex: Three billion years of genetic recombination (1986)

- Microcosmos: Four billion years of evolution from our microbial ancestors (1986)

- Mystery Dance: On the evolution of human sexuality (1991)

- What is Life? (1995)

- What is Sex? (1997)

- Acquiring Genomes: A theory of the origins of species (2002)

Con K. V. Schwartz:

- Five Kingdoms: An illustrated guide to the phyla of life on Earth (1998)

En España, se han publicado los siguientes:

Margulis, Lynn. El origen de la célula. Editorial Reverte S. A., 1988

Margulis, Lynn; Sagan, Dorion. Microcosmos. Tusquets Editores, 1995 (también hay versión es euskera, Gaiak, 2002)

Margulis, Lynn; Olendzenski, Lorraine. Evolución ambiental: efectos del origen y evolución de la vida sobre el planeta tierra. Alianza Editorial S.A., 1996

Margulis, Lynn; Sagan, Dorion. ¿Qué es la vida? Tusquets Editores, 1996

Margulis, Lynn; Sagan, Dorion. ¿Qué es el sexo? Tusquets Editores, 1999 (también hay versión catalana, Proa, 1999)

Margulis, Lynn. Peces luminosos: historias de amor y ciencia. Tusquets Editores, 2002

Margulus, Lynn. Una revolución en la evolución. Universitat de valencia. Servei de publicacions, 2002

Margulis, Lynn; Sagan, Dorion. Captando genomas: una teoría sobre el origen de las especies. Editorial kairos, s.a., 2003

Margulis, Lynn; Dolan, Michael F. Els inicis de la vida. Bromera, 2007.

 

MARGARITA COMAS CAMPS (1892-1973)

MARGARITA COMAS CAMPS (1892-1973)

 

Margarita Comas es una figura reconocida en el campo de la pedagogía española, al que dedicó la mayor parte de su actividad profesional e intelectual: trabajó fundamentalmente como profesora de ciencias en las Escuelas de Magisterio, y entre 1933 y 1936 fue profesora de Biología Infantil en la facultad de Pedagogía de la Universidad Autónoma de Barcelona. Sin embargo, su orientación hacia el magisterio y la pedagogía estuvo en parte determinada por la dificultad de acceder a la formación universitaria y la investigación científica. Antes de matricularse en la Facultad de Ciencias en 1921, Margarita Comas realizó un largo recorrido: estudió magisterio en la Escuela Normal de Palma, se tituló en la Escuela de Estudios Superiores de Magisterio de Madrid y trabajó como profesora de ciencias en la Escuela Normal de Maestras de Santander. Sólo durante dos años tuvo posibilidad de dedicarse a la investigación en biología, tras los cuales, en 1928, obtuvo el doctorado en Ciencias Naturales por la Universidad de Barcelona.

            Las investigaciones científicas que Margarita Comas realizó en la Sorbona de París entre 1926 y 1928 están relacionadas con las cuestiones más debatidas en la biología del momento: la determinación biológica del sexo y la intersexualidad. Realizó un estudio experimental de la relación entre el sexo y la temperatura en Rana temporaria, analizando la influencia de este factor sobre la proporción de hembras y machos en la población. La cría en cautividad de mosquitos de los géneros Chironomus y Prodiamesa le permitieron en primer lugar describir sus ciclos biológicos, para después realizar un estudio citológico de los cromosomas durante la ovogénesis. Al mismo tiempo, utilizó los gusanos parásitos que encontró en el intestino de los mosquitos para estudiar las condiciones de producción de las formas intersexuadas, especialmente en el nematodo Paramernis contorta.

            Nacida en Alaior (Menorca) el 25 de noviembre de 1892, Margarita Mariana Comas Camps fue la primera hija de Rita Camps Mus, natural de Maó (Menorca) y Gabriel Comas Ribas, natural de Esporles (Mallorca). Su padre era un maestro con ideas liberales que participó activamente en los movimientos de renovación pedagógica de su época, manteniendo intensa relación con la Institución Libre de Enseñanza. Margarita, sus tres hermanas y su hermano realizaron estudios de magisterio y trabajaron como docentes. Nada más obtener el título de maestra, Margarita acompañó a su padre en un viaje pedagógico de cuatro meses por diversos países de Europa (Francia, Bélgica y Suiza); tras el regreso de su padre, ella permaneció durante ocho meses en Albi (Carcasonne, Francia) como repetidora de Lengua española en la Escuela Normal de Institutrices de Tarn, obteniendo el Brevet élémentaire, título que la habilitaba para impartir enseñanza primaria en Francia.

            De vuelta a España, ingresó en la Escuela de Estudios Superiores del Magisterio de Madrid; esta Escuela, fundada en 1909 en un ambiente institucionista, preparaba para la docencia en Escuelas Normales y para las oposiciones a la Inspección de Enseñanza Primaria; Margarita eligió la docencia en Escuela Normal en la rama de ciencias. Durante sus años de estudios en Madrid (1912-1915), asistió a las clases de práctica de química del profesor Edmundo Lozano en el Museo Pedagógico, realizó un curso de Mineralogía práctica en el Museo de Ciencias Naturales y, durante los veranos, realizó prácticas de Zoología en el Laboratorio de Biología marina de Baleares con el profesor Josep Fuset i Tubià. Finalizó sus estudios en 1915, con el número uno de la Sección de Ciencias, y el claustro de profesores la propuso para el puesto de profesora titular en la Escuela Normal de maestras de Santander.

            En septiembre de 1915 Margarita Comas se incorporó como profesora numeraria de Física, Química e Historia Natural en la Escuela Normal de Maestras de Santander en el que sería el primer año de funcionamiento de este centro; Margarita Comas, con 22 años, fue elegida por el claustro como secretaria. Durante su docencia en la Normal de Santander, manifestó su inquietud por los métodos activos en la enseñanza de las ciencias: realización de experimentos en el laboratorio, construcción de aparatos sencillos, manejo del microscopio, clasificación de animales, vegetales y minerales, excursiones, colecciones, etc.; en 1917 comenzó un "ensayo de jardinería", parcelando el jardín de la Escuela para que las alumnas lo cultivaran. En 1920 hizo un viaje a París para visitar otros centros de enseñanza, y en 1920-21 disfrutó de una beca de la JAE para ampliar estudios en Londres en relación con la metodología de la enseñanza de las ciencias.

            En 1921, Margarita Comas empezó la carrera de Ciencias Naturales en Madrid trabajando aún en Santander, y un año más tarde, tras obtener traslado a la Normal de Tarragona, la continuó en Barcelona. La realización de su doctorado en ciencias no estuvo tampoco exenta de dificultades, ya que su trabajo en Tarragona le impedía acceder a los laboratorios de investigación. Gracias a la "condición de pensionada" que le concedió la Junta para Ampliación de Estudios, entre 1926 y 1928 realizó en la Sorbona de París las investigaciones para su tesis doctoral. Tras presentar su Memoria, titulada "Contribución al conocimiento de la biología de Chironomus humani y de su parásito Paramernis contorta", obtuvo el grado de Doctor en Ciencias (Sección Naturales) en la Universidad de Barcelona el 27 de enero de 1928.   

            Después de estas primeras investigaciones, y a pesar de sus repetidos intentos y de las recomendaciones de los científicos con los que había trabajado, no consiguió acceder a un centro donde pudiera continuar su trabajo científico. Así pues, continuó ejerciendo como profesora en la Normal de Tarragona, de la que fue directora, trabajó en la Escuela Normal de la Generalitat en Barcelona, de la que fue vicedirectora durante el curso 1932-33, participó en el Seminario de Pedagogía de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Barcelona, y finalmente, en 1933, entró como profesora en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Autónoma de Barcelona. Durante aquellos años formó parte de las comisiones de enseñanza de Cataluña, en 1932, participó en el VI Congreso Internacional de la Liga de Educación Nueva, y en 1933 fue secretaria del Consell Regional de segon ensenyament, en el que era la única mujer. Durante los cursos 1933-34 y 1934-35, con la colaboración de Concepció Casanova, dirigió un seminario sobre la formación de los conceptos científicos y el lenguaje infantil, y en el verano de 1935 presentó la ponencia titulada "Bases per a l'ensenyament de les ciències naturals" en la "Escola de estiu". No abandonó, sin embargo, su interés por las Ciencias Naturales, convirtiéndose en una de las principales divulgadoras en España de los nuevos descubrimientos, teorías y controversias que aparecían durante aquellos años en el panorama científico internacional. Muestra de su actividad divulgadora fueron sus conferencias sobre "Evolución y Herencia" en la Universidad Internacional de Santander y los diversos artículos sobre genética y otros temas científicos que publicó en la Revista de Pedagogía.

            Al inicio de la guerra de 1936, Margarita Comas se encontraba en Madrid, y desde allí se trasladó a Bilbao, desde donde cruzó la frontera por Irún. Sin embargo, en octubre de 1937 asistió, como miembro del tribunal, a la lectura y defensa de una tesis de doctorado en Barcelona. En noviembre de este mismo año, pidió autorización para viajar a Inglaterra, a fin de continuar la propaganda antifascista y hacerse cargo de la educación de los niños y niñas refugiados. En enero de 1938 no se encontraba ya en Barcelona, y antes de terminar la guerra había dejado España definitivamente; sólo volvería en visita temporal unos 30 años más tarde. Fiel a su compromiso con la causa republicana, en el último número de la Revista de Pedagogía (octubre de 1938) publicó un artículo sobre la educación rural en Inglaterra. Después de la guerra civil, todos los familiares de Margarita Comas fueron expedientados por las comisiones depuradoras y sufrieron diversas formas de exilio: su hermano Juan marchó a Ginebra y posteriormente a México, a su hermana María la destinaron a Galicia en un barrio periférico y degradado, y a su hermana Concha la suspendieron de empleo y sueldo durante un tiempo. Por su parte, Margarita vivió el exilio en Inglaterra, acompañada por su marido Guillem Bestard, pintor y fotógrafo mallorquín con el que se había casado en 1931. Finalizada su tarea humanitaria con los refugiados, fue profesora de Biología en la Dartington Hall School (Devon). Conoció la vacante en esta escuela por un anuncio en The Times y, como no querían aceptarla por ser mujer, suplicó al director que le dejase una semana a prueba. Los alumnos mostraron su desaprobación el primer día de clase, pero posteriormente fueron los mismos alumnos los que pidieron al director que la profesora Comas se quedara. Murió en Exeter el 28 de agosto de 1973.

Publicaciones en Biología

(Existen muchas otras publicaciones de Margarita Comas en el ámbito de la enseñanza y la pedagogía, que no detallo aquí)

Sobre la estructura microscópica del corazón de los Cefalópodos, Boletín de la Real Sociedad Española de Historia Natural, 1924, XXIV, pp. 313-320.

Nota de los trabajos realizados en el "Laboratoire d'Évolution des Êtres Organisés". Documentos JAE. 1926; 1-8. París, 10 de junio de 1926. Memoria al finalizar su primer curso como pensionada de la JAE en París.

Le determinisme du sexe chez un nematode parasite des larves de Chironomes. Comunicación presentada en unión con el Profesor Caullery a la Academia de Ciencas de París en sesión del 5 de marzo de 1928.

Notes biologiques sur Chironomus thummi Kieff. Bull. Soc. Zool. De France 1927; 52:127.

Sur l'intersexualité chez Paramernis contorta V. Linzt. Bull. Biol. De La France Et La Belgique  1927; 61. El texto original mecanografiado se encuentra en los archivos de la JAE como memoria de la pensión en París (Archivos JAE C-165:1-6.)

Sur le mode de penetration de  Paramernis contorta dans la larve de Chironomus thummi Kieff. C. R. Soc. Biol. 1927; 96:673-5.

Sur les métamorphoses de Prodiamesa notata Meigen (Chironomidae). Comunicación presentada a la Societé De Zoologia. 1928? (Archivos JAE; 1-5)

Le determinisme du sexe chez un nematode parasite des larves de Chironomes. Academia De Ciencias De París 1928.

Contribución al conocimiento del determinismo del sexo en Paramermis contorta v. Linzt. Mem. R.S.E.H.N. Tomo En Homenaje a Ignacio Bolívar 1929; 15:47-52.

Sobre la influencia de la tiroidina en el desarrollo de Chironomus thummi Kieff, Boletín de la Real Sociedad Española de Historia Natural, 1928, XXVIII, pp. 309-314.

Evolución y herencia. Conferencias impartidas en la Universidad Internacional de Santander. Revista de Pedagogía, 1934; n° 146 y 147.

Genética y Eugenesia. Revista de Pedagogía, 1935; n° 158, pp. 72-78.

Bibliografía

Documentos de Margarita Comas del archivo de la JAE. Residencia de Estudiantes. Madrid.

Moreu, Angel; Vilafranca, Isabel. Margarida Comas, pedagoga (1892-1973). Esbós biobliogràfic i tria de textos. Barcelona: Facultat de Pedagogía. Universitat de Barcelona.1998.

Bernal Martínez, José Mariano; Comas Rubí, Francesca. Escritos sobre ciencia, género y educación / Margarita Comas. Madrid : Biblioteca Nueva, D.L. 2001.

Marín Ecid, Teresa. Comas Camps, Margarita. En: Innovadores de la educación en España. Cuenca: Universidad de Castilla-La Mancha. 1991, pp. 93-96.

Carreño Rivero, M. (1996). Margarita Comas (Alayor, 1892-Exeter, 1973). En: Ruiz Berrio, Julio (dir.). La educación en España. Textos y documentos. Madrid, Editorial Actas. 1996, pp. 297-300.

Magallón, C. Pioneras españolas en las ciencias. Las mujeres del instituto nacional de física y química. Madrid: CSIC. 1998, pp. 150, 152, 315-16 y 348.

La biografía de Margarita Comas aparecerá en el "Diccionario Biográfico Español" publicado por la Real Academia de la Historia.

JIMENA FERNÁNDEZ DE LA VEGA (1895-1984)

JIMENA FERNÁNDEZ DE LA VEGA (1895-1984)

Dibujos de los cruzamientos con Drosophila realizados por Jimena Fernández de la Vega

Jimena Fernández de la Vega fue una de las primeras españolas en obtener el doctorado en medicina. Dedicada fundamentalmente a la investigación sobre la herencia, introdujo en España las ideas y técnicas de la genética aprendidas durante sus estancias en Alemania y otros países europeos. En España trabajó principalmente sobre herencia y constitución, como discípula y colaboradora de fisiólogos como Nóvoa Santos, Pittaluga y Marañón. En 1933 fue nombrada directora del Servicio de Genética y Constitución creado en la Facultad de Medicina de Madrid, que, aunque no llegó a desarrollarse como centro de investigación, sirvió de puerta de entrada de las teorías genéticas en los medios académicos de la medicina española.

Gregorio Marañón, en el prólogo para el libro de Fernández de la Vega "La herencia fisiopatológica en la especie humana" (1935), define así a la autora: "Fina discípula de Pittaluga, de quien recibió la exactitud y la perspicacia que son marchamo de su escuela; y del inolvidable Nóvoa Santos, que supo ver, desde su Santiago escondido, los panoramas más vastos de la ciencia universal. Pasó luego años largos en Viena y en Génova, al lado de J. Bauer y N. Pendes, de los que aprendió la técnica especial y la información de escuela de ambas propagandas de la actual Constitucionología; y además la apetencia por todo lo que no estaba en la Escuela, sino fuera de ella, incluso en contra de ella. Con ese bagaje ha vuelto a España y de ella esperamos una colaboración importante en la obra en que todos andamos empeñados".

Jimena Fernández de la Vega nació en Vega de Ribadeo, entonces de la provincia de Oviedo (más tarde de la de Lugo), el 3 de junio de 1895, junto a su hermana gemela Elisa. Su padre, Wenceslao Fernández de la Vega, nacido en Castroverde (Lugo), era médico y ejercía en Vega de Ribadeo, donde se había casado con Dolores Lombán, madre de las niñas. Jimena y Elisa hicieron el bachillerato en el Instituto de Lugo entre 1909 y 1913, cursando todas las asignaturas en enseñanza no oficial y no colegiada. En el examen de grado que realizaron en junio de 1913, Jimena obtuvo la calificación de Sobresaliente tanto en la Sección de Letras como en la de Ciencias. Durante el último curso del bachillerato (1912-13) las dos hermanas cursaron simultáneamente en el Instituto de Santiago la asignatura de alemán en enseñanza libre, y comenzaron la de "fisiología humana teórica y experimental" en la facultad de medicina. Entre 1913-19 completaron los estudios de medicina en la universidad de Santiago como alumnas de enseñanza oficial no colegiada, convalidando los idiomas francés y alemán que habían cursado con anterioridad en los institutos de Lugo y Santiago. En junio de 1919 realizaron el examen de grado de licenciatura, que aprobaron con Sobresaliente, y en septiembre ambas hermanas se presentaron a los ejercicios de oposición al Premio Extraordinario, consiguiendo Jimena uno de los dos premios concedidos.

Entre 1923 y 1927, Jimena Fernández de la Vega estuvo pensionada por la JAE en Alemania y Austria para realizar estudios de "herencia mendeliana con aplicación a la clínica". A finales de 1923 viajó a Berlín, donde estudió biometría y realizó prácticas clínicas con los médicos alemanes Kraus y Brugsh. Siguiendo el consejo de Erwin Baur, en 1925 viajó a Hamburgo para trabajar con el profesor Poll, director del "Seminario para estudios de la Herencia" del Instituto Anatómico y Genético de la Universidad. Allí realizó un primer trabajo sobre biología y patología general, que Jimena describe en la memoria de la pensión del año 1925. Gracias al favorable informe del Dr. Pittaluga sobre los trabajos presentados y a la carta en la que Poll apoyaba la solicitud de Jimena, la JAE le concedió una prórroga de la pensión para el año 1926. En su carta, Poll afirmaba que Jimena estaba en el Instituto desde finales de agosto trabajando con él mediante el "Método de investigación de constitución y herencia", y justificaba que ella hubiera empleado la cuarta parte del año en la Genética experimental y con el "método de gemelos" en humanos, y que, por ser el tema de la genética humana tan amplio, no hubiera podido terminar su trabajo. Jimena aprendió con Poll las técnicas utilizadas con Drosophila, y realizó los estudios de herencia mendeliana que aparecen recogidos en su publicación "Experimentos de genética en Drosophila" (1928). En noviembre de 1926, Jimena viajó a Viena, donde trabajó con Julius Baur en la Allgemeine Poliklinik hasta finales de enero de 1927, estudiando "problemas constitucionales", en lo que Baur era uno de los grandes especialistas. En febrero de 1927 Jimena presentó a la JAE la memoria de su estancia como pensionada, con dos trabajos: "Estado actual de la Biología y Patología Gemelar en su relación con los problemas hereditarios" (Hamburgo, 1926) y "Drosophila y Mendelismus" (Hamburgo, 1927).

Al regresar a España en 1927, Jimena encontró que la genética despertaba todavía un escaso interés entre los médicos. Animada por el entusiasmo de profesores como Pittaluga, Nóvoa Santos y Marañón, se ocupó en la traducción de obras de Baur y otros fisiólogos alemanes, y publicó artículos con el fin de divulgar los conocimientos adquiridos en Alemania y Austria. Durante estos años  trabajó fundamentalmente en el Servicio (Instituto) de Patología Médica del Hospital General de Madrid y en el Laboratorio Central de Investigaciones Clínicas de la Facultad de Medicina de Madrid, dirigido por el Dr. Pittaluga. En 1928 y 1929 se publicaron artículos suyos en los Anales del Servicio de Patología Médica (Hospital General de Madrid), en los Archivos de Cardiología y Hematología (publicación periódica del Laboratorio Central de Investigaciones Clínicas y consulta pública de enfermedades de la sangre de la Facultad de Medicina de Madrid) y en Archivos de Neurobiología.

Más adelante (posiblemente en 1930), Hermann Poll y Julius Baur viajaron a Madrid invitados a dar unas conferencias, y Poll sugirió al fisiólogo Pi i Suñer -entonces miembro del Consejo de Cultura del Ministerio de Instrucción Pública- que se crease algún laboratorio para la investigación en genética humana. En 1933 fue creada la Sección de Genética y Constitución de la Facultad de Medicina de Madrid, dependiente de la Cátedra de Patología de Nóvoa Santos, de la que Jimena Fernández de la Vega fue nombrada directora (director-jefe).

Ese mismo año (1933), Fernández de la Vega participó en las Primera Jornadas Eugénicas Españolas, celebradas en Madrid, en las que impartió un cursillo titulado La herencia biológica en el hombre. En las Jornadas coincidiría con Antonio de Zulueta, quien expuso temas generales de genética en su intervención La herencia en los animales y plantas.

Tras ser nombrada directora de la Sección de Genética, Jimena recibió una beca de la JAE para ponerse al día en los temas de herencia y constitución en Italia y Alemania. La beca tendría una duración de un curso académico, pasando un semestre en Italia y tres meses en Alemania. Permaneció en Génova desde octubre de 1933 hasta 1º de abril 1934 en el Istituto di Clinica Medica. Su director, Nicola Pende, certificó la estancia de Jimena y su trabajo de investigación en el campo de la endocrinología y constitución. En opinión de este profesor, Jimena demostró tener "una perfecta preparación para la investigación científica y gran cultura clínica".

A continuación, Jimena se trasladó a Berlín para trabajar en el Keiser Wilhelm Institut, donde realizó un trabajo de investigación sobre la herencia de las formas y de las diferencias de forma de los glóbulos rojos de la sangre humana, utilizando el método de los gemelos. La pensión tenía que finalizar en junio de 1934, pero tras una solicitud de prórroga, avalada por el director del Instituto, Eugen Fischer, Jimena pudo permanecer en Berlín hasta octubre del mismo año. Según escribía Fischer en octubre de 1934, el trabajo de Jimena iba a publicarse con el título "Vererbungsfragen der Blutkörperchen" (preguntas sobre la herencia de los eritrocitos), ya que la comprobación de la herencia de los grupos sanguíneos sería de gran utilidad para la medicina práctica (enfermedades de la sangre, etc.).

A su regreso a España, la situación de la Sección de Genética había cambiado, especialmente a causa de la muerte del profesor Nóvoa Santos. En lugar de ser un laboratorio para trabajos experimentales, la Sección quedó convertida en un Seminario de Estudios de Genética, de tipo teórico.

En el curso 1934-35, Jimena fue invitada por Marañón a dar un cursillo para los médicos en el Instituto de Patología Médica sobre la herencia fisiopatológica; el contenido de sus exposiciones fue publicado en forma de libro en 1935.

No sabemos qué fue posteriormente de Jimena Fernández de la Vega. Según parece, trabajó como "médico hidrólogo" tras obtener un puesto por oposición; en 1946 se publicó un libro suyo titulado "Hidrología y materia biológica. Lecciones adaptadas al programa de las oposiciones a Médicos Hidrólogos". En 1963 se publicó otro libro: "Teoría de la herencia y herencia molecular". José García Martínez entrevistó a Jimena Fernández de la Vega en Galicia poco antes de su muerte, que tuvo lugar en 1984.

Publicaciones

  • Estado actual de la Biología y Patología Gemelar en sus relaciones con los problemas hereditarios. Documento presentado a la J.A.E. como memoria de la pensión del año 1925. Hamburg, 1926.
  • Drosophila y mendelismus. Documento presentado a la J.A.E. como memoria de la pensión del año 1926. Hamburg, 1927.
  • Sobre los procesos de difusión e intercambio entre la sangre y los tejidos. Método de la fluoriscina. Wiener Klinische Wochenschrift. 1927; 25 (5 pp.)
  • Estado actual de nuestros conocimientos acerca de la biología y patología gemelar en sus relaciones con los problemas de la herencia. Los Progresos de la Clínica. 1927.
  • Experimentos de Genética en Drosophila, efectuados en el Instituto Anatómico de Hamburgo. Boletín de la Real Sociedad Española de Historia Natural. 1928: 237-242.
  • El raquitismo a la luz de la moderna genética. Los Progresos de la Clínica. 1928.
  • La "serología constitucional" y la investigación de los grupos sanguíneos  (Resumen crítico del libro de Ludwig Hirszfeld "Konstitutionserologie und Blutgruppenforschung". Berlín: J. Springer, 1928). Archivos de Cardiología y Hematología. 1928; 9: 259-313
  • Consideraciones sobre las hemodistrofias a propósito de un caso clínico. Anales del servicio de Patología Médica del Hospital General de Madrid (1928-29): 224-231.
  • Consideraciones etiológicas y patogénicas sobre un caso de hemofilia. Archivos de Cardiología y Hematología. 1929; 10: 185-190
  • Herencia de los caracteres psicológicos. Archivos de Neurobiología. 1933; 13: 405-17.
  • La herencia biológica en el hombre. I. Herencia de los caracteres psicológicos. II. Selección y contraselección. En: Noguera, Enrique y Huerta, Luis (eds). Genética, Eugenesia y Pedagogía Sexual - Libro de las Primeras Jornadas Eugénicas Españolas. Madrid: Morata, 1934; pp. 159-181.
  • Constitución. En: Nóvoa Santos, R. Manual de Patología General. Santiago, 1934. Tomo primero, pp. 375-404
  • Coeficientes de correlación entre algunas medidas del hábitus. Anales de Medicina Interna. 1934; 3: 341-349.
  • La herencia fisiopatológica en la especie humana. Conferencias pronunciadas en la cátedra del profesor Marañón, en el Instituto de Patología Médica del Hospital General de Madrid, durante el curso 1934-35. Madrid: Espasa-Calpe, 1935.
  • Teoría de la herencia y herencia molecular. Madrid: Paz Montalvo. 1963

Bibliografía

Hasta el momento no se ha publicado una biografía completa de Jimena Fernández de la Vega, aunque es citada en estudios históricos como:

García Martínez, José. Aportaciones a la Historia de la Genética Española (1920-1936). Madrid. Trabajo de Licenciatura (inédita): Facultad de Biología, Universidad Complutense de Madrid; 1984.

Magallón Portolés, Carmen. Pioneras españolas en las ciencias. Las mujeres del Instituto Nacional de Física y Química. Madrid: C.S.I.C.; 1998.

Susana Pinar (2002 y 2003).

Pinar, Susana. The Emergency of Modern Genetics in Spain and the Effects of the Spanish Civil War (1936-1939) on Its Development. J. Hist. Biol. 2002; 35: 111-148

Pinar, S. José Fernández Nonídez, introductor de la teoría mendeliano-cromosómica en España. En: Candela, Milagros (ed.). Los orígenes de la genética en España. Madrid: Sociedad Estatal de Conmemoraciones Culturales S. A., 2003. pp. 235-257.

Los comienzos de la Genética en España http://www.latmil.com/boletin/GENETICA.html

Documentos guardados en los Archivos de la JAE, Residencia de Estudiantes (Madrid) y los Archivos de Alcalá de Henares.

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KÄTE PARISER (1893-¿?)

KÄTE PARISER (1893-¿?)

  Dibujos de los tritones obtenidos por Käte Pariser

Käte Pariser, nacida en Alemania, trabajó en España entre 1933 y 1936. Doctora por la universidad de Berlín (1927) y especializada en genética y fisiología del desarrollo, realizó en el Museo de Ciencias Naturales de Madrid una parte de sus investigaciones sobre la herencia del sexo y la formación de intersexos en los híbridos obtenidos por cruzamiento entre dos especies de tritones (anfibios urodelos).

Pariser fue alumna de Richard Goldschmidt (1878-1958), quien desde 1919 era director del Departamento de Genética y Biología Animal del Kaiser Wilhelm Institut für Biologie en Berlin-Dahlem. Goldschmidt se formó en Munich con Richard Hertwig en fisiología del desarrollo, campo desde el que se adentró en los estudios de la herencia. En 1917 expuso por primera vez su "teoría general genética y de fisiología del desarrollo", y en 1920 publicó los primeros resultados sobre la aparición de intersexos en la mariposa Lymantria dispar. Su análisis sobre las causas de la intersexualidad le llevó a explicar el proceso del desarrollo del sexo en la ontogénesis sobre la base de la acción de los genes "realizadores del sexo", "F" o feminizantes y "M" o masculinizantes, que tendrían distinta fuerza en las diferentes razas geográficas utilizadas en los cruzamientos. En su obra "Teoría fisiológica de la herencia", publicada en 1927, daba una explicación fisiológica del proceso de "determinación" ontogenética, relacionándola con la acción de los genes, que serían su causa.

Käte Pariser comenzó sus trabajos experimentales en el Kaiser Wilhelm Institut für Biologie. En 1923, Goldschmidt y Pariser publicaron un trabajo conjunto titulado "Intersexualidad de los triploides en mariposas", en el que se adelantaban los primeros resultados de los cruzamientos que constituirían la tesis doctoral de Pariser.

En septiembre de 1927, Pariser acudió junto a Goldschmidt al Congreso de Genética celebrado en Berlín, donde ambos conocieron al español Antonio de Zulueta. En el Congreso, Pariser presentó los resultados del trabajo experimental que había constituido su tesis de doctorado: la obtención de individuos intersexuados triploides mediante la hibridación entre dos especies del mismo género de mariposas (Saturnia pavonia x Saturnia pyri). Pariser aplicó en estos cruzamientos la misma metodología utilizada por Goldschmidt en sus cruzamientos con Lymantria.

Terminado su doctorado, Käte Pariser trabajó como becaria en el Institut für Vererbungsforschung de la Escuela Superior de Agricultura en Berlin-Dahlem. En 1931 comenzó su investigación sobre el desarrollo en los tritones obtenidos por hibridación entre especies diferentes del mismo género (Triton, hoy llamado Triturus). En primer lugar cruzó T. cristatus x T. vulgaris, y en el siguiente año amplió los cruzamientos a las especies T. alpestris y T. palmatus.

Pariser intentaba establecer las relaciones filogenéticas y geográficas de acuerdo con el distinto grado de hibridación obtenido. Para ello, Pariser quería realizar cruzamientos con otras especies extranjeras, como el T. marmoratus que se encuentra en el norte de la Península Ibérica. Por este motivo, en enero de 1933 Pariser se puso en contacto con Antonio de Zulueta, interesándose por la posibilidad de obtener una beca para continuar su investigación en España. Con el apoyo de Zulueta y Goldschmidt y de la científica alemana Hilde Mangold (1898-1924), Pariser solicitó una beca para extranjeras que concedía la Asociación Universitaria Femenina de Madrid (Federación Internacional de Mujeres Universitarias) con fondos de la Junta de Relaciones Culturales del Ministerio de Estado.

Antes de conocer si se le había concedido la beca, la persecución contra los judíos desatada en Alemania tras el ascenso al poder del partido nazi obligó a Käte Pariser a salir de Berlín en abril y refugiarse en Zurich. Desde allí escribió a Zulueta manifestándole su preocupación, al tiempo que le enviaba el texto de un artículo en el que se recogían sus primeros experimentos con tritones, para que se publicara en la revista Investigación y Progreso que dirigía Zulueta. La beca  fue aprobada en julio, y Pariser viajó a Madrid a primeros de octubre.

Käte Pariser trabajó en Madrid entre 1933 y 1936. Antonio de Zulueta le animó a continuar sus investigaciones, ofreciéndole para su instalación los sótanos del edificio del Museo de Ciencias en el Paseo de la Castellana. Aunque las condiciones del local no eran muy adecuadas, salvo por el relativo aislamiento térmico, Pariser llevó a cabo la fecundación artificial entre las distintas especies de tritones, obteniendo centenares de larvas híbridas, muchas de las cuales completaron su desarrollo. Durante los tres años que permaneció allí, Pariser analizó las posibles causas genéticas de las malformaciones que aparecían en los híbridos. El ambiente que reinaba entre los científicos que trabajaban en el Museo resultó tan grato para esta investigadora que, según narra Fernando Galán, ante las disculpas que le pedía Zulueta por no poder ofrecerle mejores condiciones de trabajo, ella protestó diciendo: "Sin embargo, profesor Zulueta, en su laboratorio alienta el mismo espíritu científico que en Dahlem; su laboratorio, profesor Zulueta, es ein klein Dahlem" (un nombre que usarían en adelante en broma quienes trabajaban en el Laboratorio).

En 1936, tras recibir un aviso personal desde Alemania, que le recomendaba abandonar Europa cuanto antes, Pariser se marchó a Tel-Aviv, y más tarde a Australia.

 

Publicaciones de Käte Pariser

(Goldschmidt, R. y Pariser, K.) Triploide Intersexualität bei Schmetterlingen. Biologisches Zentralblatt. 1923; 43 (4)

Die Zytologie und Morphologie der triploiden Intersexe des rückgekreuzten Bastards von Saturnia pavonia L. und Saturnia pyri Schiff. Cell and Tissue Research. Springer Berlin / Heidelberg.17. Januar 1927  

Verschiebung des Geschlechtsverhältnisses bei künstlich erzeugten Tritonbastarden. Biologisches Zentralblatt. 1932; 52(11-12):654-9

Nuevas investigaciones sobre la desviación de la relación numérica entre los sexos. Investigación y Progreso. 1933; 7-8:222-8

Deformidades y otras anomalías en híbridos interespecíficos del género Tritón (anfibios). Rev. Esp. Biología. 1935; 4:5-12

El desarrollo y la relación numérica entre los sexos en los híbridos interespecíficos obtenidos por fecundación artificial en el género Tritón (Molge). Rev. Esp. Biología. 1936; 5 (febrero 1936) cuadernos 1 y 2:11-94.

Bibliografía

No existe una biografía completa de esta científica, pero hay referencias a su trabajo en España en varios trabajos históricos:

Baratas Díaz, Luis Alfredo. Introducción y desarrollo de la Biología experimental en España entre 1868 y 1936. Madrid: Cuadernos Galileo de Historia de la Ciencia. CSIC.; 1997.

Carbonell Ramón, Félix. La introducción de la genética mendeliana en España (1901-1935). Tesis doctoral. Valencia.  Universidad de Valencia; 1977.

García Martínez, José. Aportaciones a la Historia de la Genética Española (1920-1936). Madrid. Trabajo de Licenciatura (inédita): Facultad de Biología, Universidad Complutense de Madrid; 1984.

Galán, Fernando. El profesor Antonio de Zulueta (In memoriam). Boletín De La Institución Libre De Enseñanza. 1987; 1:31-41.

Galán, Fernando. Antonio de Zulueta y Escolano. Introductor de la Genética Experimental en Espańa (1885-1971). Bol. R. Soc. Española Hist. Nat. (Actas). 1987; 83:64-65.

Pinar, Susana. Antonio de Zulueta y los orígenes de la Genética en España. En: Candela, Milagros (ed.). Los orígenes de la genética en España. Madrid: Sociedad Estatal de Conmemoraciones Culturales S. A., 2003, pp. 191-194.

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