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IX PREMIO DE INVESTIGACIÓN FEMINISTA CONCEPCIÓN GIMENO DE FLAQUER

IX PREMIO DE INVESTIGACIÓN FEMINISTA CONCEPCIÓN GIMENO DE FLAQUER El IX Premio de investigación feminista Concepción Gimeno de Flaquer de la Universidad de Zaragoza, convocado por el Seminario Interdisciplinar de Estudios de la Mujer en 2006, ha recaído en:
 
María Villellas Ariño, por su trabajo titulado: Hallar nuevas palabras, crear nuevos métodos. La participación de las mujeres en los procesos de paz.
 
María Villellas Ariño (Teruel) es Licenciada en Ciencias Políticas y de la Administración por la Universidad Autónoma de Barcelona en la especialidad de Relaciones Internacionales, y Diplomada en Cultura de Paz por la misma universidad.
Desde al año 2002 trabaja como investigadora en la Escuela de Cultura de Paz en la Universidad Autónoma de Barcelona haciendo seguimiento y análisis de los conflictos armados y los procesos de paz en la región de Asia Meridional, así como de la dimensión de género en la construcción de paz, especialmente en el ámbito de los procesos y las negociaciones de paz.
Es co-autora de los informes Alerta! Informe sobre Conflictos, Derechos Humanos y Construcción de Paz en las ediciones de 2003, 2004, 2005 y 2006, elaborados por la Escuela de Cultura de Paz y publicados por Icaria Editorial.
Ha llevado a cabo investigaciones sobre el terreno en Haití y Sri Lanka sobre  los conflictos armados y procesos de pacificación de estos países, con un especial énfasis en las contribuciones efectuadas por las mujeres.
Es profesora en la Diplomatura de Cultura de Paz impartida por la Escuela de Cultura de Paz, en el Máster online sobre Estudios de Género: Mujeres, desarrollo y culturas.
 
 
El trabajo premiado está disponible en la dirección:
http://www.wzar.unizar.es/siem/premio.html
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EL MOVIMIENTO INTERNACIONAL DE MUJERES UNIVERSITARIAS

EL MOVIMIENTO INTERNACIONAL DE MUJERES UNIVERSITARIAS  

Noticia aparecida en un periódico hispano de New York en abril de 1921 sobre la llegada de un grupo de estudiantes españolas

Las universidades femeninas norteamericanas destacaron desde finales del siglo XIX por su política para favorecer el acceso de las mujeres a la enseñanza universitaria y a la investigación científica. Su labor no se limitó al ámbito norteamericano, sino que se extendió a numerosos países. En España,

el International Institute for Girls in Spain (IIGS) fue creado en 1877 como un pequeño colegio de niñas en Santander, y desde 1892 estuvo gobernado desde Estados Unidos por el llamado "Comité de Boston" (Woman's Education Association), que procuraba la financiación. Desde muy pronto tuvo relación con la Institución Libre de Enseñanza, con la cual coincidía en su línea pedagógica, y desde 1903, cuando el IIGS se instaló en Madrid, trabajó en estrecha colaboración con la Junta para la Ampliación de Estudios (JAE). En Madrid fue conocido como "Instituto Internacional" o "Instituto de Boston", y en él estudiaron las hijas de familias con ideas progresistas y liberales. El IIGS estableció relaciones con la Residencia de Señoritas y su directora, María de Maeztu. Su influencia fue patente en esta Residencia, cuyo estilo recordaba el de los colleges de la costa Este norteamericana.

En 1881, las universitarias norteamericanas crearon la Association of Collegiate Alumnae, que más tarde pasó a llamarse American Association of University Women (AAUW), con sede en el Bryn Mawr College de Filadelfia. A principios del siglo XX, la AAUW representaba a miles de mujeres, incluyendo muchas presidentas, deanes, profesoras y directoras de centros escolares de los Estados Unidos y Canadá. Desde 1891, siendo presidenta M. Carey Thomas, la AAUW ofreció pensiones de viaje a universitarias extranjeras para estudios de graduado. Entre 1907 y 1919 más de cien mujeres de todo el mundo realizaron estudios en Estados Unidos en intercambio con un número equivalente de universitarias americanas.

Los intercambios con España comenzaron a través del IIGS; desde 1917, las instalaciones este instituto en la calle Miguel Angel de Madrid pasaron a formar parte de los edificios utilizados por la Residencia de Señoritas, y las profesoras norteamericanas se hicieron cargo de los departamentos de inglés, educación física y laboratorios. A partir de entonces, los contactos personales establecidos condujeron a establecer un programa de intercambio de becarias entre el Smith College (Massachusetts) y la Residencia, con el compromiso de las becarias de impartir 6 horas semanales de inglés y español respectivamente en sus centros de acogida.

En marzo de 1919, M. Carey Thomas fue elegida por el Comité de Relaciones Internacionales de esta Asociación "para negociar con las autoridades universitarias extranjeras como su agente y representación en relación con ciertas cuestiones que afectan a la educación superior de las mujeres". En junio del mismo año, la AAUW escribió una carta "a los ministros de educación pública y cabezas oficiales de las instituciones educativas en España, Norte de África, Egipto, India, Palestina, Grecia, Constantinopla y ciertas ciudades de Mesopotamia y Asia menor", en la que se proponía la realización de intercambios de profesoras, jóvenes instructoras y alumnas universitarias entre los women colleges de los Estados Unidos y las universidades españolas y de otros países.

En 1920 M. Carey Thomas se entrevistó con María de Maeztu en Madrid, y poco después se constituyó un comité dependiente de la Junta para la Ampliación de Estudios (JAE) encargado de escoger cada año a las becarias. El comité tuvo como presidenta a María Goyri y como secretaria a Zenobia Camprubí de Jiménez, perteneciendo también María de Maeztu. Esta última propuso, asimismo, que el programa de intercambios con el Smith College y los que se establecieran con el Bryn Mawr y otros colleges  tuvieran la consideración de becas "complementadas" sobre las pensiones de la JAE, de forma que ésta corriera con los gastos de viaje y los de residencia durante el periodo vacacional, cuando los colleges estaban cerrados. La Residencia de Señoritas se encargaría de acoger a las profesoras y alumnas norteamericanas que vinieran a España. Las becas conseguidas como consecuencia de estos acuerdos se sumaron a las becas sufragadas en su totalidad por la JAE.

Las primeras becarias españolas del acuerdo con los colleges llegaron a Estados Unidos para comenzar el curso 1921-22. Todas ellas realizarían estudios científicos en diferentes temas: Carmen Castilla, enseñanza de las ciencias en el Smith College, Concepción Lazarraga, química en el Barnard College, y Mª Luisa Cañomeras y Loreto Tapia, también química en el Bryn Mawr. Junto a ellas viajaban Herminia Rodríguez (licenciada en Farmacia y Química) y Nieves González Barrios (doctora en medicina por la universidad de Salamanca), que se proponía estudiar bacteriología y enfermedades infantiles en una famosa clínica gracias a una pensión de la JAE. Un periódico hispano de New York recogía en abril de 1921 la noticia de la llegada de un grupo de estudiantes españolas "a cursar en diversas universidades y centros docentes distintas materias científicas" al amparo del sistema de intercambios y becas, y las describía como sigue: "Las jóvenes pensionadas españolas muéstranse sumamente convencidas de la eficacia del sistema de ampliación de estudios en el extranjero para la elevación del nivel de la enseñanza en la patria. Declararon sentirse vehementemente ansiosas de iniciar sus tareas en este país y de poder terminarlas con todo éxito, como corresponde a la brillante ejecución escolar y profesional que cada una de las distinguidas estudiantes cuenta".

Promovida por la AAUW, en julio de 1920 se celebró en Londres una conferencia internacional, de la que nació la Federación Internacional de Mujeres Universitarias (FIMU). A la conferencia asistieron delegaciones de 15 países, 8 de los cuales formaron inmediatamente delegaciones nacionales. Las universitarias españolas se unieron a la FIMU a través de la Juventud Universitaria Femenina, organización que había sido fundada en marzo del mismo año y cuya presidenta era María de Maeztu. Los fines de la FIMU eran "fortalecer la amistad internacional entre las mujeres universitarias del mundo por medio del intercambio de alumnas, exalumnas y profesoras, estableciendo clubs y centros de hospitalidad internacional y cooperando de cuantos modos sea posible con la Oficina Nacional de Educación Internacional, ya existente". La presidenta del comité americano de la FIMU, Alice Lord Parsons, argumentaba: "Las mujeres, en su doble capacidad de madres y de maestras, ejercen influencia incalculable, profunda y vital sobre el pensamiento y las perspectivas de las generaciones venideras. Los acontecimientos de los últimos años, que en tantos países han venido a investir a las mujeres de las responsabilidades de la ciudadanía, han hecho de ellas un factor doblemente importante en la vida internacional del mañana. La Federación cree que la relación personal entre mujeres universitarias es uno de los medios más rápidos y eficaces de fomentar una cortesía vital entre las Naciones".

Fuentes:

Carta de la AAUW a los ministros de educación pública de diversos países, 21 de junio de 1919.

Carta de la presidenta del comité americano de la FIMU al embajador español en Washington, 28 de marzo de 1921.

Prensa de New York, 19 de abril de 1921.

(Todos los documentos se encuentran en los Archivos de la JAE, Residencia de Estudiantes, Madrid)

Bibliogafía

Magallón Portolés, Carmen. Pioneras españolas en las ciencias. Las mujeres del Instituto Nacional de Física y Química. Madrid: CSIC, 1998.

Rossiter, Margaret W. Women Scientists in America. Struggles and Strategies to 1940. Baltimore/London: The Johns Hopkins University Press, 1982

PREMIO ELLEN RICHARDS

PREMIO ELLEN RICHARDS

La Estación Zoológica de Nápoles en 1872 

El premio Ellen Richards fue uno de los más antiguos premios científicos establecidos por mujeres. La idea partió de dos científicas norteamericanas, Ida Henrietta Hyde y M. Carey Thomas, que constituyeron en 1898 un comité para subvencionar una mesa de laboratorio reservada para mujeres biólogas americanas en el centro más importante del momento, la Estación Zoológica de Nápoles (EZN), vinculada a las universidades alemanas. Puesto que la plaza en la EZN venía a costar 500 $ anuales, entre ambas convencieron a varias mujeres para que contribuyeran cada una con 50 $. El comité pasó a denomInarse Naples Table Association for Promoting Laboratory Research by Women. La asociación estableció un premio anual, consistente en una beca para realizar investigaciones en la EZN, que se concedería “a la mejor tesis escrita por una mujer (de cualquier nacionalidad) en un tema científico, que incluyera nuevas observaciones y nuevas conclusiones”. En 1901 la misma asociación fundó otra beca semejante para que las mujeres realizasen investigación en el Marine Biological Laboratory de Woods Hole, Mass. (MBL) el gran laboratorio biológico norteamericano donde realizaban investigaciones importantes científicos como T. H. Morgan, E. B. Wilson y J. Loeb.

Desde 1911 este premio pasó a llamarse “Ellen Richards”, en honor de una de las mujeres que formaban parte del comité y que había fallecido.

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LOS WOMEN'S COLLEGES NORTEAMERICANOS

LOS WOMEN'S COLLEGES NORTEAMERICANOS

Cornelia M. Clapp (1849-1934) fue profesora en el Mount Holyoke, uno de los "women's colleges" norteamericanos

El acceso de las mujeres norteamericanas al quehacer científico regulado comenzó a mediados del siglo XIX, y se desarrolló paralelamente a la profesionalización de la ciencia en EE. UU., teniendo ambos procesos tres periodos: uno anterior a 1880, otro entre 1890 y 1910, y el tercero con posterioridad a esta fecha. Antes de 1880, algunas mujeres ingresaron en organizaciones científicas y desarrollaron trabajos en museos y observatorios (por ejemplo, la entomóloga y botánica Mary Treat*). Durante las décadas siguientes se produciría una creciente incorporación de mujeres con estudios científicos superiores, a los cuales pudieron acceder con mayor facilidad en las recién fundadas universidades para mujeres.

Las universidades femeninas norteamericanas o women's colleges fueron creadas específicamente para proporcionar una formación superior a las mujeres de las clases medias y altas.  Muchos de ellos destacaron por el nivel de los estudios que ofrecían y por sus inversiones en aparatos científicos para la formación de las alumnas. Uno de los más antiguos fue el Vassar College, donde Helen Dean King obtuvo su graduación de estudios secundarios en 1892. En relación con los estudios de biología, el más importante fue el Bryn Mawr College de Filadelfia, uno de los más avanzados de los Estados Unidos, que otorgaba el grado de doctor y proporcionaba becas de residencia para la escolarización y graduación de alumnas sin recursos económicos. En él se doctoraron Helen Dean King (1901), Nettie Maria Stevens (1903) y Alice Middleton Boring (1910).

Los women's colleges contaron asimismo con publicaciones propias, disponibles para los trabajos de investigación de las profesoras -generalmente antiguas alumnas de los mismos centros. Entre las publicaciones fueron importantes el "Vassar Collage Studies in Astronomy" y el "Wellesley Collage Studies in Psychology", y, en el campo de la biología, el "Bryn Mawr College Monographs". Esta última colección publicó entre 1901 y 1926 investigaciones pioneras, como las de Thomas H. Morgan (profesor en el Bryn Mawr entre 1891 y 1904), Nettie M. Stevens, Helen D. King, Lillian V. Sampson, Alice M. Boring y Florence Peebles, muchos escritos de la eminente Charlotte Scout y sus estudiantes de matemáticas y físicas, y varios volúmenes del trabajo sobre psicología y óptica fisiológica de Gertrude Rand y su marido C. E. Ferree, que fueron grandes figuras de sus especialidades.

La situación fue cambiando a partir de 1910, cuando la reacción masculina contra una incipiente "feminización" de la ciencia, con la excusa de la "profesionalización", terminó por conseguir la exclusión de las mujeres de prácticamente todas las posiciones importantes o visibles en la ciencia. La imposición de barreras artificiales que trataban de impedir el acceso de las mujeres en nombre de los "altos standards" hizo que las científicas que participaban en la mayoría de las áreas tuvieran que quedarse en posiciones subordinadas, casi invisibles y específicamente designadas. No es extraño, pues, que el trabajo científico de mujeres como Estrella Eleanor Carothers*, Ethel N. Browne*, Evis Howard Berry* o Frieda Cobb* quedara restringido e invisibilizado debido a las escasas posibilidades de promoción profesional. A pesar de ello, algunas de las científicas consiguieron trabajar en las instituciones mixtas. Este fue el caso de Helen Dean King*, quien en 1927 (¡a la edad de 58 años!) llegó a ser profesora titular de embriología en el Wistar Institute of Anatomy and Biology de Filadelfia (donde había empezado a trabajar como "asistente" en 1908), y el de Barbara McClintock*, que en 1927 era asistente en el departamento de botánica de la Cornell University, aunque no consiguió un puesto permanente hasta 1941 en Cold Spring Harbor (con "sólo" 39 años). Con anterioridad, sólo algunas "pioneras" consiguieron puestos remunerados de trabajo científico. Este fue el caso de Ida Henrierra Hyde*, que en 1898 obtuvo un puesto permanente en la universidad de Kansas, y en 1905 (con 48 años) consiguió ser jefe del recién creado departamento de Fisiología de la misma universidad; posiblemente fue la primera mujer en un puesto semejante en las universidades estatales americanas.

La primera generación de mujeres que estudiaron en los colleges crearon una extensa red de apoyo que facilitó la incorporación a la ciencia de la siguiente generación. Esta red incluyó la provisión de becas, tanto para estudiar en los colleges como para realizar estancias en laboratorios de investigación y universidades europeas, y la concesión de premios de investigación para mujeres. Asimismo, la mayoría de las primeras estudiantes, después de realizar sus propios trabajos de investigación, pasaron con el tiempo a ser profesoras en los mismos colleges, de manera que los logros obtenidos por cada generación de mujeres fueron invertidos en mejorar la formación de la siguiente.

Bibliografía

Grinstein, Louise S.; Biermann, C. A.; Rose, R. K. Women in the Biological Sciences. A Bibliography Sourcebook.  Westport, Connecticut/London: Greenwood Press; 1997.

Ogilvie, Marilyn Bailey. Women in Science; Antiquity through the Nineteenth Century. A Biographical Dictionary with Annotated Bibliography. Cambridge, Mass.: The M.I.T. Press; 1993.

Rossiter, Margaret W. a) Women scientists in America; Struggles and Strategies to 1940. Baltimore/London: The John Hopkins University Press; 1992. b) Women Scientists in America. Before Affirmative Action, 1940-1972. Baltimore/London: The Johns Hopkins University Press; 1995.

Página web del Marine Biological Laboratory de Woods Hole (Mass.): http://www.mbl.edu/

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