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YA HA SALIDO EL LIBRO

YA HA SALIDO EL LIBRO

El resumen de la contraportada dice los siguiente:

La existencia de dos sexos en la especie humana, así como en la mayoría de los organismos, fue uno de los principales problemas que tuvo que enfrentar la biología del siglo XIX. Diversas teorías fueron planteadas para explicar qué hace a cada individuo ser femenino  o masculino. Las preparaciones microscópicas de células en división permitieron observar una pareja de cromosomas particulares, que hoy día llamamos "cromosomas sexuales". Este descubrimiento, publicado en 1905, no sólo proporcionó una solución a la cuestión de la determinación del sexo, sino que fue la base sobre la que se construyó la genética cromosómica.

El libro repasa los diferentes planteamientos científicos a través de la historia de la biología, centrándose en el periodo clave de 1880-1940, el cual es analizado a partir de las publicaciones originales de ámbito internacional, dedicándo un extenso capítulo a la producción española. Junto a los datos históricos que se proporcionan, la autora destaca los sesgos androcéntricos y antropocéntricos presentes en los planteamientos científicos sobre el tema. Asimismo, se dan a conocer las contribuciones de mujeres y hombres que participaron en el apasionante proceso de construcción de la ciencia.

Se encuentra ya en bibliotecas y librerías.

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ETHEL SARGANT (1863-1918)

ETHEL SARGANT (1863-1918)

Hija de Emma Beale y Henry Sargant, esta botánica británica estudió en North London Collegiate School y el Girton College de Cambridge. En 1892-93, Ethel Sargant trabajó para el Dr. D. H. Scott en el Laboratorio Jodrell de Kew Gardens, y en los años siguientes se especializó en la anatomía de las semillas. En 1907 dio un ciclo de conferencias sobre botánica en la universidad de Londres, y en 1913 fue presidenta de la sección botánica  en el congreso que la British Association celebró en Birmingham.

Durante toda su vida estuvo ligada al Girton College y al movimiento de mujeres universitarias. En 1912 se instaló en la vieja rectoría de la villa de Girton, y un año más tarde fue nombrada alumna de honor del Girton College; en su testamento, Sargant legó a esta escuela su biblioteca botánica. Durante la Segunda Guerra Mundial, Sargant organizó el alistamiento de mujeres cualificadas para realizar tareas de importancia nacional. En 1918 fue elegida presidenta de la Federación de Mujeres Universitarias. Sus compañeras crearon en 1919 la "beca Ethel Sargant" para investigación en Ciencias Naturales.

Bibliografía

Sargant, E. Some details of the First Nuclear Division in the Pollen-Mother-Cells of Lilium Martagon L. Journ. R. Micr. Soc., 1895

Sargant, E. The Formation of the Sexual Nuclei in Lilium Martagon. Ann. of Bot., Vol. 10, 1896

(ambas referencias en Valentin Häcker. Ueber weitere Uebereinstimmungen zwischen den Fortpflanzungsvorgängen der Tiere und Pflanzen. Biologisches Centralblatt. 1897; 17(19):690)

CLOTILDE Y BLANCA CATALÁN DE OCÓN (Teruel, siglo XIX)

CLOTILDE Y BLANCA CATALÁN DE OCÓN (Teruel, siglo XIX)

Nacidas en Valdecabriel (Teruel) a mediados del XIX, eran personas muy cultas que colaboraron en sus trabajos de historia natural con el presbítero naturalista Bernardo Zapater y Marconell (1823-1907), socio fundador de la Sociedad Española de Historia Natural de Madrid y de la Sociedad Aragonesa de Ciencias Naturales, que se dedicó particularmente a la entomología y la botánica en la zona de Albarracín (Teruel).

Clotilde Catalán se dedicó con Zapater a cazar y coleccionar insectos, y llegó a poseer una estimable colección de mariposas, cuyo catálogo publicó Zapater en la revista que fundó y dirigió Domingo Gascón, Miscelánea Turolense.

Blanca Catalán emprendió el estudio de las plantas bajo la dirección de Zapater y llegó a ser consumada botánica, que se carteaba y remitía plantas a varios eminentes naturalistas, como Francisco Loscos (1823-1886), Carlos Pau y M. Willkomm (Austria 1821-República Checa 1895). Pau le dedicó la especie Linaria Blanca (ver foto), mientras Willkomm le dedicó una planta que ella había descubierto en Valdecabriel, Saxifraga Blanca, y la hizo figurar con todos los honores en su obra Ilustrationes Florae Hispaniae insularumque Balearium, impresa en Stutgart en 1881-1885.

Bibliografía:

Fernández Galiano, D. Los botánicos turolenses (1986)

Martínez Tejero, V. Los Botánicos Aragoneses (1998)

BARBARA McCLINTOCK (1902-1992)

BARBARA McCLINTOCK (1902-1992)

 

Genetista norteamericana, Premio Nobel en Medicina y Fisiología en 1983 por su descubrimiento de los "transposomas" o "genes saltadores", genes que pueden cambiar de lugar dentro de los cromosomas. En la conferencia que dio al recibir el Premio Nobel ("The Significance of Responses of the Genome to Challenge"), McClintock explicó cómo las células pueden responder a la presión ambiental a la que se ven sometidos los organismos vivos mediante una reestructuración de su genoma; estos mecanismos explicarían la formación de nuevas especies, y serían la base de los cambios evolutivos. McClintock realizó sus estudios genéticos fundamentalmente con maíz, realizando numerosas hibridaciones entre diferentes variedades, lo que le permitió asimismo describir la historia evolutiva y origen de esta planta.

Barbara McClintock estudió en la Cornell University en Ithaca (NY) en la década de 1920, terminando su doctorado en 1927. En el departamento de genética de esta universidad, dirigido por R. A. Emerson y el citólogo L. W. Sharps, hubo numerosos estudiantes que llegaron a ser genetistas distinguidos, como George Beadle, Marcus Rhoades y la misma Barbara McClintock. Mientras realizaba su tesis doctoral trabajó como Instructora de Botánica en la misma universidad. Cuando T. H. Morgan visitó la Cornell en 1931, se quedó tan impresionado con los descubrimientos de McClintock que le insistió para que los publicara cuanto antes: en ellos se probaba que el intercambio cromosómico de material genético producía nuevas variedades de maíz. Poco después de que su trabajo fuera publicado, el genetista alemán Curt Stern publicó descubrimientos similares en las moscas de la fruta (Drosophila). Marcus Rhoades, que presentó en 1933 la tesis doctoral, realizada bajo la dirección de T. H. Morgan, sobre la esterilidad masculina en el maíz híbrido, se unió al proyecto de McClintock de elaborar el mapa genético de la planta de maíz. En 1935 Rhoades pasó a ser investigador de genética en Iowa y participó en el establecimiento del "Iowa Corn Field Test"; su trabajo estuvo en relación con el de Barbara McClintock.

En 1936, McClintock era profesora asistente en el departamento de botánica de la Universidad de Missouri y vicepresidenta de la Sociedad Americana de Genética. En 1941 dejó la Universidad de Missouri y se unió al grupo de genetistas de Cold Spring Harbor, donde obtuvo el apoyo financiero permanente de la Carnegie Institution de Washington. Fue en Cold Spring Harbor donde hizo su descubrimiento de la transposición genética, las partes móviles de los cromosomas que más tarde se llamarían "transposomas" o "genes saltadores". Trabajando con plantas de maíz, más complejas, McClintock había identificado estos elementos genéticos veinte años antes que los biólogos moleculares que estaban trabajando con formas de vida mucho más simples. Los científicos que habían sido escépticos con sus descubrimientos tuvieron ahora que admitir que el dogma central del ADN (es decir, ADN ® ARN ® proteínas) ya no estaba fijado inmutablemente. Además podían ver que su propia investigación confirmaba los hallazgos de ella sobre la existencia de elementos genéticos transponibles. El genetista James Shapiro resumió acertadamente la resistencia a veces agria que McClintock había encontrado:

"Los elementos transponibles son un ejemplo de cómo las nuevas ideas son aceptadas fríamente por la comunidad científica. Si ella dice que algo ha ocurrido, ella lo ha visto en docenas y cientos de casos. Una razón de que la gente no lea sus papeles es porque la documentación es enormemente densa. Así pues, primero dijeron que estaba loca; después dijeron que ello era peculiar del maíz; luego dijeron que se daba en todas partes pero no tenía significado; y entonces, finalmente, se dieron cuenta de su significado."

En el último cuarto de su vida, McClintock fue honrada con muchas medallas y títulos honorarios en reconocimiento por la gran importancia de su trabajo. Entre estos títulos se encuentran los de las universidades de Harvard y Rockefeller, la beca indefinida MacArthur Laureate Award, el Lasker Award de Investigación Médica Básica y el Wolf Foundation Awar.

 

Bibliografía:

McGrayne, Sharon Bertsch. Nobel Prize Women in Science. Carol Publishing Group; 1993.

Keller, Evelyn Fox. A Feeling for the Organism. New York: W. H. Freeman and Company; 1983.

Sapp, Jan. Beyond the Gene. Cytoplasmic Inheritance and the Struggle for Authority in Genetics. Oxford; 1987.

IX PREMIO DE INVESTIGACIÓN FEMINISTA CONCEPCIÓN GIMENO DE FLAQUER

IX PREMIO DE INVESTIGACIÓN FEMINISTA CONCEPCIÓN GIMENO DE FLAQUER

El IX Premio de investigación feminista Concepción Gimeno de Flaquer de la Universidad de Zaragoza, convocado por el Seminario Interdisciplinar de Estudios de la Mujer en 2006, ha recaído en:
 
María Villellas Ariño, por su trabajo titulado: Hallar nuevas palabras, crear nuevos métodos. La participación de las mujeres en los procesos de paz.
 
María Villellas Ariño (Teruel) es Licenciada en Ciencias Políticas y de la Administración por la Universidad Autónoma de Barcelona en la especialidad de Relaciones Internacionales, y Diplomada en Cultura de Paz por la misma universidad.
Desde al año 2002 trabaja como investigadora en la Escuela de Cultura de Paz en la Universidad Autónoma de Barcelona haciendo seguimiento y análisis de los conflictos armados y los procesos de paz en la región de Asia Meridional, así como de la dimensión de género en la construcción de paz, especialmente en el ámbito de los procesos y las negociaciones de paz.
Es co-autora de los informes Alerta! Informe sobre Conflictos, Derechos Humanos y Construcción de Paz en las ediciones de 2003, 2004, 2005 y 2006, elaborados por la Escuela de Cultura de Paz y publicados por Icaria Editorial.
Ha llevado a cabo investigaciones sobre el terreno en Haití y Sri Lanka sobre  los conflictos armados y procesos de pacificación de estos países, con un especial énfasis en las contribuciones efectuadas por las mujeres.
Es profesora en la Diplomatura de Cultura de Paz impartida por la Escuela de Cultura de Paz, en el Máster online sobre Estudios de Género: Mujeres, desarrollo y culturas.
 
 
El trabajo premiado está disponible en la dirección:
http://www.wzar.unizar.es/siem/premio.html

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CONGRESO INTERNACIONAL AUDEM

Congreso Internacional AUDEM. "Feminismos e  Interculturalidad", tendrá lugar
en Tarragona los días 5, 6 y 7 de  noviembre. Organizado por el Grupo de  Investigación GREC (Género, Raza, Etnia y Cultura) de la Universidad Rovira i  Virgili de Tarragona, y particularmente de la Dra. Monserrat Palau

LA INCORPORACIÓN DE LAS MUJERES A LAS SOCIEDADES CIENTÍFICAS

LA INCORPORACIÓN DE LAS MUJERES A LAS SOCIEDADES CIENTÍFICAS

 

                La ciencia oficial se desarrolló en Europa a partir del siglo XVII en torno a las Academias Científicas, primer paso en las institucionalización de la ciencia, en las que se impidió expresamente la participación de las mujeres: la Real Sociedad de Londres, creada en 1662, no admitió a ninguna mujer como miembro de pleno derecho hasta 1945; la Academia de Ciencias de París, nacida en 1666, vetó la entrada a Emilie de Châtelet y a Marie Curie (1911), y admitió una mujer por primera vez en 1962; la Academia Sueca de Ciencias no admitió en 1885 a Sofia Kovalevskaia, aun siendo ya profesora de la Universidad de Estocolmo; en la Academia de Ciencias de Berlín, fundada en 1700, las primeras mujeres admitidas fueron Lise Meitner en 1949 e Irène Joliot-Curie en 1950. Fueron las Academias de Ciencias de EEUU las primeras en admitir la entrada de mujeres, aunque sólo a partir de 1925. En la Academia de Ciencias Española, la primera mujer que entró fue Margarita Salas, en 1988.

            En España, el primer caso en la creación de Academias lo encontramos durante la Ilustración en las "Sociedades Económicas de Amigos del País", creadas a finales del XVIII por el monarca Carlos III. Estas Sociedades suponían la institucionalización de los "salones" de los aristócratas, pero, a diferencia de éstos, en los que las mujeres aristócratas participaron activamente, las Sociedades Económicas recién creadas no permitieron el acceso a las mujeres. Josefa Amar y Borbón se preguntaba "cómo una Sociedad cuyo nombre es de «Amigos del País»  puede excluir de su seno a toda una parte del país, la más numerosa, que son las mujeres". El debate establecido en la alta sociedad sobre la conveniencia o no de la entrada de las mujeres en las sociedades tenía para ella una sola causa: "Los hombres en esta discusión llevan ventaja, pues son ellos los que se han erigido a sí mismos en jueces del litigio, al tomar en sus manos la decisión de admitir o no a las damas".

            En el siglo XIX comenzó un proceso de institucionalización y profesionalización de la ciencia que supuso, entre otras cosas, la formación de nuevas barreras para la dedicación científica de las mujeres. El proceso de profesionalización llevaba consigo la necesidad de obtener los títulos académicos necesarios para participar en las instituciones científicas, algo imposible para las mujeres puesto que no tenían acceso a la enseñanza superior. La participación en las sociedades científicas fundadas a lo largo del siglo XIX estuvo de esta manera vedada a las mujeres, aunque con algunas diferencias en función del tipo de sociedades y de los países. Por ejemplo, las Asociaciones para el Progreso de las Ciencias nacieron con vocación interdisciplinar, y estaban abiertas al público aficionado, y su máximo exponente de actividad residía en la organización de congresos científicos y en la publicación de sus actas. Sin embargo, la Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales, constituida en 1848, con pretensiones profesionales mucho más estrictas, tardó 140 años en admitir por primera vez a una mujer como socia.

            En España, dada la precariedad del desarrollo científico y de la enseñanza de las ciencias en el siglo XIX, no había realmente grandes posibilidades de competencia femenina en cuanto a la dedicación profesional a la ciencia. En una sociedad en que incluso la enseñanza primaria de las mujeres estaba más enfocada a las tareas "propias de su sexo" que a la formación intelectual, la demanda posible de mujeres que pudieran entrar en las universidades y en las sociedades científicas era realmente escasa, aun sin existir barreras legales para su acceso. Sólo en el campo de la medicina se conoce un momento en que existiera debate, y fue en relación con las primeras doctoras en Medicina españolas: Dolores Aleu y Riera, que fue admitida en 1882 por la Sociedad Francesa de Higiene (aun antes de obtener el doctorado), y Martina Castells, a la que fue negado el acceso a la Sociedad Ginecológica Española en 1891.

            En el caso de la Sociedad Española de Historia Natural (SEHN), que no estaba ligada a un ejercicio profesional concreto, fueron admitidas en su inicio (1871) tres mujeres como socias fundadoras (las aristócratas Duquesa de Mandas, Marquesa de Casa Loring y Condesa de Oñate); su inclusión no significa sin embargo que tuvieran una dedicación científica, ya que esta categoría se podía adquirir mediante el pago de una cuota especial. Entre 1871 y 1936 hubo un total de 72 mujeres socias de la SEHN; en 1914 representaban el 2% del total de socios, y en 1934 el 4%. De las 72 socias existentes en este periodo, 3 trabajaron en el Museo Nacional de Ciencias Naturales de Madrid, 1 en el Jardín Botánico, 1 en el Instituto Español de Oceanografía, 15 eran alumnas de Ciencias Naturales y 15 licenciadas en esta especialidad, de forma que el 38% (30) de las mujeres socias de la RSEHN estaban ligadas, como alumnas o licenciadas, a la Sección de Ciencias Naturales de la Universidad Central, y el 7% (5) trabajaban en el Museo y otras instituciones relacionadas con la Biología, es decir, se dedicaban profesionalmente a las ciencias naturales.

Bibliografía

Magallón Portolés, Carmen. Pioneras españolas en las ciencias. Las mujeres del Instituto Nacional de Física y Química. Madrid: C.S.I.C.; 1998.

Van den Eynde, Ángeles. Género y ciencia, ¿términos contradictorios? Un análisis sobre la contribución de las mujeres al desarrollo científico. Revista Iberoamericana De Educación. 1994; (nº 6):79-102.

Salas, G. y Sánchez-Guerrero, M. (1990), p. 13 (texto de Doña Josefa Amar y Borbón, aristócrata aragonesa, en torno a 1780).

Ausejo, Elena. La Academia de Ciencias Exactas, Físico-Químicas y Naturales de Zaragoza (1916-1936). Cuadernos de Historia de la Ciencia. 1987; 4.

LYNN MARGULIS (Boston, 1938)

LYNN MARGULIS (Boston, 1938)

 

            El nombre de Lynn Margulis es sobradamente conocido en el mundo de la ciencia contemporánea por sus importantes aportaciones a la biología: es autora de la "Teoría de la Endosimbiosis" en la evolución celular, y la "Teoría de la simbiogénesis" en relación con la evolución general de los organismos vivos; colaboró con el químico James E. Lovelock en la formulación de la "Hipótesis Gaia", que considera el comportamiento del planeta como un organismo complejo; junto con R. V. Schwartz, confeccionó la clasificación actual de los seres vivos en cinco Reinos; asimismo, ha elaborado una nueva aproximación al fenómeno del sexo a partir de sus estudios sobre la reproducción sexual en las bacterias; y, además, ha descrito varias especies nuevas de bacterias, como las espiroquetas Spirosymplokos deltaiberi encontradas en el delta del Ebro. Porque, por extraño que parezca, esta bióloga norteamericana que habla español trabaja desde hace años en el delta del Ebro y otras costas españolas junto a un equipo de la universidad de Barcelona. Y cada cierto tiempo podemos encontrarla en nuestro país asistiendo a encuentro científicos o dando conferencias.

            En Estados Unidos, Margulis es profesora distinguida de la universidad de Massachusetts (Amherst), donde trabaja en el departamento de Geociencias. Es licenciada en ciencias por la universidad de Chicago (1957), máster por la de Wisconsin (1960) y doctora por la de California (Berkeley, 1963). Desde entonces, y durante 25 años, ha sido catedrática de biología en la universidad de Boston. Desde 1982 participa en el Workshop on Global Habitability en la NASA, en 1983 fue elegida para la Academia de Ciencias norteamericana, desde 1998 es miembro de la Academia Americana de las Artes y las Ciencias, y en 1999 recibió la Medalla Presidencial de las Ciencias de manos de William J. Clinton. Además, es miembro de la Academia Rusia de Ciencias Naturales y ha sido nombrada doctora honoris causa por varias universidades, entre ellas la de Valencia, la autónoma de Madrid y, recientemente, la de Vigo.

            El interés de Lynn Margulis por las bacterias se despertó poco tiempo después de terminar, a los veinte años, su licenciatura en ciencias en la universidad de Chicago (siguiendo un programa para estudiantes avanzados). En la de Wisconsin, Margulis realizó un master de biología celular y genética mientras trabajaba como profesora ayudante; en estos años de formación con el profesor James F. Crow se definió su vocación por la genética, mientras la lectura de la obra fundamental de E. B. Wilson The Cell in Development and Inheritance (1896, aunque con numerosas reediciones) le hizo prestar atención a lo que este gran citólogo llamaba "herencia citoplasmática". Margulis pensó entonces que la herencia citoplasmática no se debía a genes desnudos, sino a algo semejante a bacterias que existían dentro de la célula eucariota. Comenzó a estudiar las bacterias, que hasta entonces no se incluían en los estudios de genética. Su interés aumentó al conocer los trabajos de L. E. Wallin, Konstantin S. Merezhkovsky y A. S. Famintsyn, en los que se planteaba la hipótesis de que las partes no nucleadas de las células eucariotas eran formas evolucionadas de otras bacterias de vida libre. También su profesor Hans Ris le sugirió en cierto momento que el ADN que se encuentra dentro de los cloroplastos era muy semejante al que tenían las cianofíceas, un tipo de bacterias fotosintéticas.

            A partir de estas hipótesis y de acuerdo con los datos obtenidos en sus propias investigaciones, Margulis elaboró su "Teoría de la endosimbiosis seriada" (SET): en el origen evolutivo de las células eucariotas (con núcleo) se encontraría la asociación (simbiosis) entre diferentes células procariotas - algunas, más grandes, habrían englobado a otras menores, de las cuales un cierto tipo (capaz de utilizar el oxígeno en su metabolismo) habría dado lugar a las mitocondrias, otras (capaces de realizar fotosíntesis) serían precursoras de los cloroplastos, y ciertas células con capacidad de movimiento (semejantes a las espiroquetas) habrían dado lugar a los flagelos y cilios. Esta teoría es actualmente aceptada prácticamente por toda la comunidad científica, y se enseña en los libros de texto de enseñanza secundaria.

            Profundizando en la idea de la endosimbiosis, Lynn Margulis propone la "simbiogénesis" como mecanismo evolutivo generador de variación, un mecanismo que podría originar nuevas especies: dos organismos que han evolucionado por separado se asocian en un determinado momento, su asociación resulta beneficiosa en el medio en el que viven y finalmente acaban siendo un único organismo. Los postulados de Margulis encajan perfectamente en la teoría darwinista de la evolución: los organismos aparecidos por simbiosis serían variedades mejor adaptadas que superan la selección natural. La "Teoría de la simbiogénesis" tiene actualmente muchos partidarios, pero cuenta todavía con algunas críticas, procedentes sobre todo del sector más duro del neodarwinismo, que defiende el papel primordial de las mutaciones en la evolución. Para el neodarwinismo, las mutaciones al azar constituyen el único mecanismo posible como origen de variaciones sobre las que pueda actuar la selección natural; sin embargo, aún no ha podido demostrarse que las mutaciones puntuales puedan realmente generar nuevas especies.

            La teoría de la simbiogénesis resulta revolucionaria y atractiva por muchos motivos, entre otros porque coloca la cooperación entre organismos distintos en el centro del proceso evolutivo. Para quienes han estudiado la evolución en la enseñanza secundaria, la palabra que siempre aparece al referirse al darwinismo es la de "lucha", y si no "competencia"; en parte se debe a los términos elegidos para exponer las versiones más simplistas de la teoría de la evolución. Quizás la resistencia a la teoría de la simbiogénesis tiene que ver con la necesidad de un cambio de vocabulario.

            Las simbiosis son asociaciones entre individuos de diferentes especies que benefician a los dos organismos implicados; la dependencia puede ser tan fuerte que ninguna de las dos especies sea capaz de sobrevivir sin la otra. El ejemplo más conocido es el de los líquenes: una asociación simbiótica entre alga y hongo que a simple vista tomaríamos por un único individuo. En las costas españolas, Lynn Margulis descubre continuamente nuevos ejemplos de simbiosis; por ejemplo, animales marinos (platelmintos, nematodos) con células de algas alojadas en su piel. Pero las aportaciones de Margulis nunca son solamente descriptivas, y un fenómeno tan complejo como la simbiosis no es una mera curiosidad. En los planteamientos de Margulis, la simbiosis es una poderosa fuerza del proceso evolutivo.

 

Publicaciones

Lynn Margulis ha realizado numerosas películas sobre organismos vivos y material didáctico para la enseñanza de las ciencias a jóvenes, y participa en actividades dirigidas a estudiantes desde enseñanza secundaria hasta universitaria, además de ofrecer conferencias en diferentes países.

Es autora de más de cien artículos y varios libros:

- Symbiosis in Cell Evolution: Microbial communities in the Archean and Proterozoic eons (segunda edición, 1993)

- Symbiotic Planet: A new look at evolution (1998)

En colaboración con su hijo, Dorion Sagan:

- Origins of Sex: Three billion years of genetic recombination (1986)

- Microcosmos: Four billion years of evolution from our microbial ancestors (1986)

- Mystery Dance: On the evolution of human sexuality (1991)

- What is Life? (1995)

- What is Sex? (1997)

- Acquiring Genomes: A theory of the origins of species (2002)

Con K. V. Schwartz:

- Five Kingdoms: An illustrated guide to the phyla of life on Earth (1998)

En España, se han publicado los siguientes:

Margulis, Lynn. El origen de la célula. Editorial Reverte S. A., 1988

Margulis, Lynn; Sagan, Dorion. Microcosmos. Tusquets Editores, 1995 (también hay versión es euskera, Gaiak, 2002)

Margulis, Lynn; Olendzenski, Lorraine. Evolución ambiental: efectos del origen y evolución de la vida sobre el planeta tierra. Alianza Editorial S.A., 1996

Margulis, Lynn; Sagan, Dorion. ¿Qué es la vida? Tusquets Editores, 1996

Margulis, Lynn; Sagan, Dorion. ¿Qué es el sexo? Tusquets Editores, 1999 (también hay versión catalana, Proa, 1999)

Margulis, Lynn. Peces luminosos: historias de amor y ciencia. Tusquets Editores, 2002

Margulus, Lynn. Una revolución en la evolución. Universitat de valencia. Servei de publicacions, 2002

Margulis, Lynn; Sagan, Dorion. Captando genomas: una teoría sobre el origen de las especies. Editorial kairos, s.a., 2003

Margulis, Lynn; Dolan, Michael F. Els inicis de la vida. Bromera, 2007.

 

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